Acompañado de todos los miembros de su Junta de Gobierno, José María Alonso, ha tomado hoy posesión como nuevo decano del Colegio de Abogados de Madrid, en un acto celebrado en la Biblioteca de la corporación.

El acto ha contado con la presencia del ministro de Justicia, Rafael Catalá, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, el consejero de Presidencia y Justicia, Ángel Garrido, el fiscal general del Estado, Julián Sánchez-Melgar, y la presidenta del Consejo General de Abogacía Española, Victoria Ortega. Por supuesto, también con la junta directiva saliente, encabezada por la decana saliente, Sonia Gumpert.

Tras los agasajos propios a la junta saliente y respecto a la nueva etapa que comienza hoy, el principal objetivo que guiará la acción de la Junta de Gobierno de Alonso en los próximos cinco años será “dar a la abogacía madrileña el papel y la relevancia que nuestra profesión debe tener en la sociedad civil y ante a las administraciones públicas”, señaló Alonso. En esa labor, al Colegio “no le temblará el pulso a la hora de exigir el absoluto respeto al abogado, especialmente en el ejercicio de lo que es nuestra esencia, el derecho de defensa”, subrayó.

La nueva Junta de Gobierno tampoco regateará esfuerzos para que la voz de la abogacía madrileña sea “plenamente oída en todos los ámbitos”, afirmó el decano, aunque para ello “nos tenemos que creer de verdad lo que somos, un elemento indispensable para la convivencia ciudadana y para el buen funcionamiento del Estado de Derecho”.

Tras subrayar el carácter apolítico de la institución, José María Alonso ha declarado que el Colegio estará siempre “plena, pública y firmemente alineado con el Estado de derecho, con la defensa de la Constitución y con la defensa del más absoluto respeto a las leyes y a las decisiones de los Tribunales”. Un Colegio “absolutamente comprometido con la unidad de nuestro país que ayude a solventar los problemas que en este momento nos acucian”, añadió.

En este sentido, Alonso ha agradecido la presencia en el acto de la decana del Colegio de Abogados de Barcelona, María Eugenia Gay, con la convicción de que entre los Colegios de Barcelona y Madrid “podemos hacer muchas cosas para el común entendimiento y el mejor desarrollo de nuestro país”.

Para finalizar, el decano ha prometido hacer “un Colegio útil en el que los abogados y las abogadas encuentren una contraprestación a la cuota que pagan, no sólo en la defensa de su ejercicio profesional, sino también en términos de formación, de búsqueda de oportunidades y de tecnología. Un Colegio orientado hacia el siglo XXI, que sea capaz de afrontar los difíciles retos a los que la abogacía se enfrenta”.

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