Jorge Volpi se alzó con el premio Alfaguara de este año con una novela que se hunde en el alma americana, como ya hiciera Neruda en su Canto general. Para bien o para mal, los problemas sociales desde aquellos años cincuenta han mutado considerablemente y quien desee a día de hoy enfocar una lente crítica sobre México no puede esquivar el asunto del narcopoder. Volpi no lo hace: es más, se atreve a describir los mimbres más sutiles de unas relaciones entre política, medios de comunicación y narcotráfico como nadie lo ha hecho antes, en lo que podemos calificar de una extraordinaria novela-reportaje titulada muy acertadamente como Una novela criminal.

En efecto, el lector se ve abrumado por la voz de un narrador que se cuestiona así mismo, reconoce sus lagunas y abre diferentes prismas desde la primera frase del libro, cuando asegura que “La mejor manera de narrar una historia es contar otra”. Entre nombres de reporteros, sospechosos, políticos, empresarios el lector se pierde en una jungla de complejidades relacionales en el México de principios de este milenio. El caso de Florence Cassez, detenida injustamente por la policía y condenada por secuestro y otros delitos en 2007, dio la vuelta al mundo y requirió la intervención de Sarcozy, pero Volpi no se limita a amplificar la narración de los hechos. Por el contrario, el lector queda fascinado por un narrador-investigador que se entrevista con los protagonistas de la historia y ejerce un periodismo de riesgo en una nación corrupta en la que, sin embargo, no se deja llevar por el prejuicio: la urdimbre de la narración conduce al lector desde la miscelánea de nombres del comienzo hasta el final de la novela guiado por un narrador que se mantiene en su duda cartesiana continuamente, con un cuestionamiento febril de la realidad que signa toda el relato y sustrae la atención del argumento dirigiéndola, en cambio, hacia la duda del ciudadano que se atreve a enfrentar las enrevesadas retículas de la prevaricación, los secuestros express y los mass media en el México contemporáneo.

Los personajes quedan, al tratarse de una novela periodística, reducidos a lo que expresan en sus entrevistas o lo que se averigua de ellos en los medios. Sin duda, se trata de una novela pulcra en su apego a la investigación sobre los hechos, y el autor no se ha permitido demasiados deslices sobre las hipotéticas emociones de Cassez ni su pareja, aunque en ocasiones no puede evitar humanizar ligeramente la novela a través de la adivinación acerca de esos posibles sentimientos. En correlación con lo dicho anteriormente, se percibe un afán de exhaustividad poca apta para lectores impacientes o no acostumbrados a las novelas que a tramos se convierten en ensayos, pues queda claro desde el comienzo que, siendo en teoría una narración, se convierte intermitentemente en un reportaje e incluso en un dossier de investigación con listas de datos. Por ello precisamente no habría que dejar de leerlo: este es el periodismo comprometido que necesita México ahora mismo.

Jorge Volpi: Una novela criminal. Alfaguara: 2018. 19,90 €

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Licenciado en Filología Hispánica y ha sido lector en la University of Hull (Reino Unido). En el ámbito universitario ha realizado diversas investigaciones, una de las cuales puede consultarse en www.cuento hispanoamericano.com.

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