En marzo de 2015, el periodista Jesús Cintora (Ágreda, Soria, 1977) era despedido del programa Las mañanas de Cuatro. Mediaset justificó la medida alegando que la cadena tiene el claro objetivo de informar a los espectadores, “que no de formar, a través de un pluralismo con el que dar voz a absolutamente todas las opiniones políticas”. Sin embargo, detrás del despido de Cintora hubo mucho más que una simple decisión interna de la cadena y más pronto que tarde salieron a la luz las supuestas presiones que diversos políticos del PP ejercieron sobre la dirección de la empresa para exigir la cabeza del popular presentador.

La beligerancia y actitud crítica contra el Gobierno mostrada por el periodista incomodaba a algunos. La gota que colmó el vaso se produjo cuando Las mañanas de Cuatro informó de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, decidió pasar una tarde de toros mientras se producía el terrible atentado con víctimas españolas en Túnez. “No sé si eso fue la gota que colmó el vaso. Lo que sí sé es que el ministro tomó esa decisión mientras buscaban a los españoles desaparecidos en los atentados y nosotros lo contamos”, asegura Cintora. Hoy, superado uno de los momentos más difíciles de su carrera profesional, el presentador emprende una nueva etapa periodística con su recién estrenado A pie de calle, un programa que pretende dar la voz a la gente que está sufriendo los efectos devastadores de la crisis. “El periodismo de calle es tan viejo como el periodismo. Cuanto más tengamos, mejor”, afirma.

Más de 15.000 periodistas despedidos en España desde el año 2008 son demasiados. ¿Ha sido la crisis una excusa para hacer limpieza en los medios de comunicación?

Ha sido a veces una excusa para despedir y abaratar costes en el periodismo y en otros trabajos, pero sí, sectores como la prensa o la construcción están afectados especialmente.

Su destitución de Las mañanas de Cuatro debió ser un palo muy fuerte. Parece que las presiones políticas sobre los periodistas independientes siguen surtiendo efecto…

Hay presiones, sí. La libertad de prensa en España, si existe, es una libertad condicionada.

¿Se sintió suficientemente respaldado por Mediaset?

Fue la empresa la que me quitó del programa.

O sea que los tiempos en que los políticos piden cabezas de periodistas no han pasado…

Eso existe hace tiempo. Unas veces se cumple y otras no.

La gota que colmó el vaso fue cuando su programa informó de que el ministro Margallo se había ido a los toros mientras se producía el terrible atentado con víctimas españolas en Túnez. Pero supongo que ya llovía sobre mojado. ¿Os habían dado el toque antes?

No sé si eso fue la gota que colmó el vaso. Lo que sí sé es que el ministro de Exteriores se había ido a los toros mientras buscaban a los españoles desaparecidos en los atentados de Túnez y nosotros lo contamos.

Es cuando Rafael Hernando le increpa durante un programa en directo y le dice eso de que “hay gente que está hasta el gorro porque usted se encarga de que estén hasta el gorro”. Suena a amenaza pura y dura…

Creo que le define.

¿Entonces qué pretenden, silenciar a los periodistas que no son de su cuerda?

Hay quien quisiera elegir a los periodistas y a veces incluso lo hacen.

“He visto periodistas venderse por dinero”, asegura Cintora.

El comunicado de Mediaset que anunciaba su cese decía que la cadena “tiene el claro objetivo de informar, que no formar, a los espectadores a través de un pluralismo con el que dar voz a absolutamente todas las opiniones políticas y con unos presentadores que traten la información de manera objetiva”. ¿Le dolió que dijeran que su programa no era plural, que usted no era imparcial?

Jajaja. ¿Cree que en esa respuesta cabe la posibilidad de un no?

Sin embargo, ocho meses después de su cese, Las mañanas de Cuatro recibe el Premio Ondas. ¿Fue una victoria moral?

En absoluto. Sí es verdad que ese programa lo dejé con muy buena salud, muy consolidado y con una subida de audiencia y popularidad espectacular. Costó muchísimo trabajo.

En la primera edición del programa, allá por 2013, sentó a la mesa de tertulianos a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera, Alberto Garzón y Pablo Casado Blanco. Hoy todos son historia de España…

Bueno, todos… historia igual es mucho decir. Eso nunca se sabe. Sí es posible que fuera importante que se apostara por ellos, en una clara intención que tuve por poner caras nuevas en ese programa y que no aparecieran los contertulios de siempre. No solo políticos, pero sí es verdad que en la primera edición de Las Mañanas de Cuatro, en 2013, invité a unos tales Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Albert Rivera y Pablo Casado. Allí estuvieron. Hubo olfato y suerte.

Volvamos a las presiones del Gobierno sobre los medios. ¿Son malos tiempos para la prensa libre e independiente?

Sí. Te lo dicen hasta unos cuantos periodistas y directores y editores de medios de derechas.

A su juicio, ¿cuáles son los males del periodismo español actual? ¿Qué está fallando?

Precariedad laboral, intervencionismo político, servilismo, enchufismo…

¿Ha visto periodistas plegarse al poder por miedo?

Por supuesto.

¿Y hay periodistas vendidos por dinero?

También.

¿Hay corrupción en la televisión?

Y en la política, y en el deporte, y en las finanzas…

Asegura que con su libro La hora de la verdad ha pretendido contar “lo que está pasando”. ¿Y qué está pasando?

Muchas cosas, pero cuento una parte muy importante de paro, corrupción, desigualdad…

En el libro explica también que fue uno de los primeros a quienes Pablo Iglesias confesó que quería poner en marcha Podemos. ¿Cómo es su relación con él?

Tengo relación con muchos políticos, periodistas, economistas… no íntima.

Y en otra página asegura que Albert Rivera le adelantó tras una tertulia en la tele que quería dar el salto a la política. ¿Qué opina de su pacto con Sánchez?

Vamos a ver en qué queda y si hay Gobierno o no.

¿Cree que Pedro Sánchez será presidente o iremos a nuevas elecciones?

Eso tienen que decidirlo entre los políticos. Ahora mismo, si le dijera que lo sé, le mentiría.

¿Qué opinión le merecen estos nombres? Francisco Marhuenda, Antonio Ferreras, Iñaki Gabilondo, Eduardo Inda, Federico Jiménez Losantos…

Son periodistas todos. Es complicado ahora ponerse a valorarlos. Con algunos, como con Antonio e Iñaki, he trabajado y aprendido durante bastantes años en la SER.

¿Ha perdido la imparcialidad el periodista?

Hay de todo. Como en botica.

¿Y qué me dices de esa moda que se ha impuesto en la televisión de que sean los periodistas quienes hacen publicidad de las marcas?

Eso es muy viejo. La publicidad a menudo va ligada a la necesidad que tienen los medios de financiarse.

Un momento del programa A pie de calle.

Trabajó en la Cadena Ser, donde vivió la ola de despidos. El País ha moderado su línea editorial, se ha hecho más conservador. Algo grave está pasando en el Grupo Prisa

Cualquier despido siempre es grave.

Ahora colabora con eldiario.es. ¿Es el periodismo digital la salida, la única esperanza que nos queda para saber la verdad?

No. Hay gran variedad de formatos. La prensa digital sí es una vía estupenda.

Empieza una nueva etapa con A pie de calle. ¿Cómo nació la idea?

Me pidieron idear un formato sin plató y fui haciendo propuestas y la cadena las suyas. Al final quedó un programa que lleva un gran trabajo, es abierto a la gente y recomiendo verlo porque cuenta cosas muy interesantes.

¿Hace falta más periodismo a pie de calle?

El periodismo de calle es tan viejo como el periodismo. Cuanto más tengamos, mejor.

Sin embargo parece que los periodistas cada vez salen menos al exterior y triunfan las noticias salidas de Twitter y de los programas de tertulias, hay como un periodismo de salón…

Hay de todo. Las nuevas tecnologías también son muy positivas y permiten saber muchas cosas.

El economista Daniel Lacalle se ha quejado de que le habéis manipulado una intervención durante el programa dedicado a la economía sumergida. ¿Qué tiene  que decirle?

Lacalle y Losada hicieron una gran intervención en ese programa. Se edita a todos, porque no cabe todo lo que se graba. Ojalá.

¿Qué nos vamos a encontrar en los nuevos capítulos? ¿Qué temas piensan abordar?

Temas relacionados con asuntos que a la gente le van a interesar y que nos afectan mucho, aunque a veces parece que hay miedo a tratarlos.

Cuando le despidieron de Cuatro hubo una auténtica protesta popular, incluso llegaron a formarse grupos de Facebook con miles de fans para apoyarle y exigir su readmisión…

Hay gente que me apoya y da cariño en la calle, en las redes sociales… A  fin de cuentas nos debemos al público y estoy muy agradecido.

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1 Comentario

  1. ¡Pero bueno!
    ¡Esto es increíble! ¿Este titular va referido a “otros” o a él mismo?
    ¡Vale ya de tomar el pelo a la gente hombre!
    ¿Que pasa, no hay narices a preguntarle como sigue trabajando para la misma empresa?
    Estamos ante un periodismo servil de casta mercantilista que trata de convencernos desde cada una de sus interesadas facciones (linea editorial dicen ellos), de su valía, y finalmente terminan tod@s mencionándose en cuanto pueden los unos a los otros.
    ¿Ferreras?, ¿Gabilondo?. ¿Pero de verdad nos vamos a tener que terminar creyendo que alguno de ellos, ni de los mencionados en la entrevista, tienen altura profesional para convertirse en referentes del nuevo periodismo, o del que esté por venir? Pero queréis abrir los ojos y buscar en el gran océano periodístico de este país las verdaderas opciones que existen ( incluso algunos de ellos en este mismo medio).
    Tienen entre tod@s montado un sistema depredador/protector de la información, nadan en la salsa de los grandes grupos mediáticos, colapsan el emerger de nuevos medios no afines a sus procedimientos (cuando no los destruyen), exigen pleitesía de los líderes políticos y sociales que si no bailan a su son no tienen repercusión mediática.
    Son mercaderes de la información, …y nunca, nunca, ..periodistas.
    … Y sin embargo consiguen que algunos se cuelguen en su “ideario” (y en otros sitios) la imagen de este “colaboracionista” de la continuidad de un sistema que como demostración de ser un “sistema fallido” y un “Estado fallido” se permite el lujo de pasearse por todos lados haciendo gala de su independencia profesional.
    ..Y pensar que tuvo en su mano ser realmente alguien a partir de ese despido ( …si es que son reales las causas que dice lo provocaron, que la verdad viendo su ¿salida? y actitud servil posterior, …lo dudo).

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