No es habitual que un gobernante que ha llegado al poder por un golpe de estado y que ha detentado la autoridad absoluta durante 22 años refrendado por diferentes simulacros de elecciones, haya admitido su derrota y reconocido al contrincante como vencedor. Éste, Adama Barrow, ha explicado a la prensa que Yahya Jammeh, perdedor de las elecciones, le felicitó y admitió su derrota en una llamada telefónica.

Hablamos de la misma persona que apagó internet “para no interferir en el proceso electoral” y que tras votar el pasado de jueves declaró: “mi victoria está casi asegurada por Dios”. Hablamos de un señor que había declarado el Estado Islámico de Gambia.

Adama Barrow, ganador de las elecciones.
Adama Barrow, ganador de las elecciones.

 

Barrow, éxito empresarial de la inmigración

Las noticias de la victoria de Adama Barrow llevaron a miles de personas a tomar las calles de Banjul en la celebración – algunos a pie, mientras que otros viajaban en automóviles y camiones y en motocicletas – mientras el omnipresente ejército asistía sorprendido al inédito resultado electoral.

Nacido en 1965 en un pequeño pueblo cerca de la ciudad oriental de Basse, Barrow se trasladó a Londres en la década de 2000 y trabajó como guardia de seguridad en una tienda, mientras estudiaba su especialización en derecho inmobiliario. Regresó a Gambia en 2006 para establecer su propia empresa inmobiliaria.

El ganador Barrow trabajó como guardia de seguridad en Londres para pagarse su carrera de derecho

Barrow, que se presenta como “empresario de éxito” e imagen de que el progreso económico del país es posible, ha dirigido una coalición de siete partidos, la alianza más grande desde la independencia. Barrow liderará un gobierno de transición de tres años formado por miembros de la coalición de la oposición a Jammeh.

El nuevo presidente se hará cargo de un país sumido en una grave crisis. En la campaña electoral, Barrow -que nunca ha ocupado cargos públicos- prometió revivir la economía gambiana y acabar con el éxodo de miles de personas a emprender el peligroso viaje a Europa.

La repercusión nacional por la muerte de la portera de la selección gambiana de fútbol, puso en primer plano la debilidad del régimen de Jammeh que no pudo evitar, a pesar de su restricción a la libertad de expresión, que la tragedia de la emigración traspasara el anonimato de las familias humildes.

Yahiah Jammeh, dictador de Gambia desde 1994.
Yahiah Jammeh, dictador de Gambia desde 1994.

 

El otoño (bucólico) del patriarca

Coincidiendo con la derrota del dictador, Amnistía Internacional acaba de publicar un comunicado en el que se pide que Jammeh comparezca ante la justicia por las violaciones de derechos humanos cometidas durante sus 22 años de poder. El autoproclamado “presidente agricultor” ha declarado que va a retirarse a su pueblo natal Kalinai, donde posee decenas de hectáreas, para dedicarse a la agricultura.

Cuando Yahya Jammeh tomó el poder por la fuerza en 1994 declaró que “no tenía planes para quedarse mucho tiempo”. El perdedor de estas elecciones ha ido sorteando sus años 22 años de dictadura aliándose con lo más granado del llamado “eje del mal” conforme evolucionaban los tiempos: Irán y Venezuela han sido el sustento de su régimen. Ha apoyado en solitario a Corea del Norte en sus desafíos. En 2013, viendo la penetración de los intereses chinos en África, rompió sus relaciones diplomáticas con Taiwán, algo que había sostenido histórica y testarudamente por contraposición a la posición diplomática norteamericana.

 Irán y Venezuela han sido el sustento del dictador Jammeh

El hasta ahora presidente gambiano ha ejercido una violenta represión política durante más de dos décadas. Ha restringido la libertad de la prensa y atentado contra los derechos humanos, especialmente en relación a los homosexuales. A pesar de poner “en suspenso” la pena de muerte en 2012 “si la violencia no lo requiere”, Amnistía Internacional denunció la arbitrariedad de la medida.

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Una historia de esclavitud, colonialismo y dictaduras

Gambia, oficialmente República Islámica del Gambia desde diciembre de 2015, es una diminuta nación del África occidental que se extiende por las dos orillas del río Gambia, el Kamby Bolongo de Kunta Kinte. Se encuentra rodeada en su totalidad por Senegal, excepto en la desembocadura del río que desemboca en el Atlántico. Tiene una población estimada de 1,7 millones de personas.

Gambia comparte con el resto de naciones del oeste africano un trágico pasado asociado al tráfico de esclavos, factor clave para el emplazamiento y mantenimiento de una colonia en el río Gambia, primero mantenida por portugueses y más tarde por el Imperio Británico. El 18 de febrero de 1965, Gambia logró su independencia del Reino Unido y desde entonces hasta el pasado viernes el país ha conocido sólo dos presidentes: Dawda Jawara (1970 – 1994) y el golpista Yahya Jammeh (1994 – 2016)

Aproximadamente la tercera parte de la población vive bajo el umbral internacional de la pobreza. Gambia posee unos de los Índice de Desarrollo Humano más bajos del mundo; con 0,441 se ubica en el puesto 175 de 188 países.

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