​Los datos del Índice de Precios de Consumo (IPC), correspondientes al mes de marzo, publicados este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), muestran una tasa mensual del 0,1%, situando la tasa anual de los precios en el 1,2%, su valor más alto desde el pasado mes de noviembre, según los datos definitivos. Esta subida se debe, fundamentalmente, a la estabilidad de los precios de los alimentos, que disminuyeron en marzo de 2017 y también al incremento del precio de los paquetes turísticos con motivo de la Semana Santa.

Estadística señala que en el repunte del IPC de marzo han influido algunos alimentos, como las legumbres y hortalizas; los carburantes y los paquetes turísticos ligados a la Semana Santa.

La tasa interanual de marzo es la decimonovena tasa positiva que encadena el IPC interanual e implica que los precios son hoy un 1,2% superiores a los de hace un año.

La inflación subyacente, que no incluye los precios de los productos energéticos ni de los alimentos no elaborados, aumentó una décima en marzo, hasta el 1,2%.

En el tercer mes del año, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa anual en el 1,3%, una décima por encima de la tasa de febrero.

Aumentan las desigualdades y la pobreza

Los datos del IPC de hoy se acercan lentamente a la previsión para el año del 1,6%. La economía continúa creciendo, los salarios permanecen casi estancados y las pensiones pierden poder adquisitivo. De este modo, aumentan las desigualdades y la pobreza en un país que presume de ser de los de mayor crecimiento de la Unión Europea.

El país que lidera el crecimiento de la eurozona está también en el grupo de países europeos a la cabeza de la desigualdad por renta, junto con Grecia, Bulgaria y Lituania; algo que la Comisión ya ha señalado como preocupación para garantizar un crecimiento sostenido.

No hay razones para que no crezcan las pensiones

UGT denuncia que no hay razones para que no crezcan los salarios, las pensiones, las prestaciones sociales y por desempleo, y el Iprem. La reforma laboral “extremadamente agresiva” (en palabras de sus impulsores) dio lugar a la pérdida de derechos y condiciones laborales y provocó una devaluación salarial sin precedentes, así como favoreció un incremento de la precariedad laboral y el subempleo, que nos mantiene en una situación de estancamiento salarial inconsistente con la situación económica.

La precariedad aumenta en el empleo existente y en el que se crea (solo el 6,9% de los contratos celebrados en marzo fueron indefinidos a tiempo completo) y también en el desempleo: la tasa de cobertura ha pasado del 70,6% en 2011 al 58% en febrero de 2018.

Y la brecha salarial de España con la zona euro ha aumentado un 20% desde 2012, situándose el coste laboral español en 2017 un 30% por debajo de la media de la zona euro, según los datos de Eurostat conocidos esta semana.

UGT considera que “esta situación del empleo, los salarios y las pensiones no puede coexistir con el crecimiento económico. Es urgente un reparto más justo de la renta en España”, han afirmado desde el sindicato.

Ahora toca recuperar derechos

El sindicato manifiesta la necesidad de recuperar la cláusula de revisión automática de las pensiones y derogar el factor de sostenibilidad, que reducirá las pensiones futuras. Es preciso tomar medidas para garantizar el equilibrio de las cuentas de la Seguridad Social. Se puede y se debe. No hay un problema de gasto: gastamos el 10% del PIB, frente a Alemania, con el 13%, o Francia e Italia, con cerca del 15%.

Además, insisten desde UGT que “es imprescindible derogar la reforma laboral, que volcó la correlación de fuerzas en las relaciones laborales, para garantizar una negociación colectiva que permita la recuperación de derechos laborales y la recuperación del poder adquisitivo de los salarios, y para favorecer la calidad en el empleo, tanto el existente como el que se cree nuevo y frenar la precarización laboral y social”.

El sindicato reclama en la negociación colectiva, salarios mínimos de 1.000 euros al mes en cada convenio, impulsando el crecimiento de los salarios más bajos. Y subidas salariales que garanticen la recuperación de parte del poder adquisitivo perdido (más de siete puntos desde 2008).

UGT demanda una subida del 1,6%, la inflación prevista, más el 1,5% que garantice avanzar en esa recuperación, incluyendo en los convenios cláusulas de garantía salarial que preserven el poder adquisitivo negociado de las posibles variaciones de los precios.

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