En el mercado existen muchos tipos de parches para adelgazar. Unos aseguran que su alto contenido en yodo acelera el trabajo de la tiroides. Otros recurren a la aromaterapia para estimular el cerebro e inhibir el apetito. Al final, ninguno de ellos hace perder peso realmente. ¿Las razones? No dejan de ser un complemento a la dieta equilibrada y al ejercicio físico. Justo lo que nos cuesta hacer a diario. Ahora, sin embargo, este sistema del parche puede dejar de ser un “parche” y funcionar de verdad.

Científicos de la Universidad Tecnológica Nanyang, en Singapur, han inventado un parche cubierto de microagujas que inyectan pequeñas dosis de un combinado de medicamentos capaz de convertir la grasa blanca del organismo (los lípidos que se acumulan en partes como el abdomen) en grasa parda (la grasa corporal muy presente en los bebés y que les sirve para quemar energía, sin producirles adiposidad).

El medicamento estrella es el receptor adrenérgico Beta 3, que ya se usaba para tratar los problemas de vejiga, y que ahora le han descubierto grandes propiedades para acabar con el sobrepeso. De hecho, al aplicárselo a los ratones han conseguido que éstos reduzcan su masa corporal, pierdan un tercio de su peso y reequilibren sus niveles de colesterol en sangre. Y eso a pesar de estar alimentados con dietas ricas en grasas. Así al menos lo asegura Xu Chenjie, miembro de la investigación: “Con las microagujas incrustadas en la piel de los ratones, las grasas circundantes comenzaron a quemarse en cinco días, lo que ayudó a aumentar el gasto de energía de los roedores y llevó a una reducción en la ganancia de grasa corporal”.

El receptor adrenérgico Beta 3 se encuentra en el tejido adiposo y es capaz de frenar la acción de la triyodotironina (T3). Una hormona tiroidea que afecta a casi todos los procesos fisiológicos del cuerpo y cuya función, entre otras, es la de estimular el metabolismo de los hidratos de carbono y las grasas.

Es decir que con este parche, el usuario perdería peso rápidamente, de forma económica y sin la necesidad de realizar ejercicios o cirugías, al contener el receptor inhibidor de la gordura, dentro de centenares de pequeños catéteres subcutáneos, cada uno de los cuales de un diámetro inferior al de un cabello humano.

“Lo que pretendemos desarrollar es un parche indoloro que todos puedan usar fácilmente, sea discreto y asequible”, afirma el profesor Chen, otro experto en biotecnología que investiga sobre la obesidad. De momento, el equipo estima que su parche prototipo costaría aproximadame.

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