El autor de Prólogo para una guerra ya apuntó desde muy pronto unas maneras muy claras y concisas de por dónde caminaría su literatura, de una incuestionable personalidad arrolladora y singular. La alegoría, el minimalismo y lo metafórico, cóctel de excepción para ahondar con una madurez asombrosa en la soledad del ser humano. Después de iniciarse en 2012 con Una comedia canalla, el escritor bilbaíno presentó un año después El niño que robó el caballo de Atila, que ahora Seix Barral rescata de nuevo y con la que obtuvo un sonoro éxito más allá de las fronteras de este país, en Italia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos y hasta Japón, entre otros.

En esta novela, dos hermanos intentan salir de un pozo en el que están confinados en un bosque. Su hambre puede ser saciada de inmediato con una bolsa de víveres que tienen a su alcance. Pero no quieren hacer uso de ella y prefieren sobrevivir rascando las paredes húmedas y arcillosas y bebiendo agua con sabor a tierra. Una fábula que hará reflexionar a cualquier adulto con un torrente de preguntas sobre la siempre complicada condición humana.

 

El niño que robó el caballo de Atila
Iván Repila
Seix Barral
144 páginas

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