· Cameron dimite.

· Pánico en los mercados.


El referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea se ha resuelto a favor de la salida de la segunda economía del continente.  Este desenlace abre un periodo de incertidumbres para Europa, que se ve privada de uno de sus miembros más influyentes.

“El día de la independencia británica” es como llaman los partidarios del Brexit a esta jornada de escrutinios en un ataque de optimismo, mientras la economía dice lo contrario y se empieza a ver la negativa reacción en los mercados.

De momento, la divisa británica ha caído a niveles inéditos desde 1985, lo que podría acarrear una intervención de contingencia del Banco de Inglaterra, que ya había previsto este movimiento y ha asegurado que tiene medidas preparadas para garantizar la estabilidad financiera.

Además de ver cómo soportará la libra la salida de la UE, se avecinan crisis también a nivel político, ya que el primer ministro inglés, David Cameron, había sido uno de los mayores defensores de la permanencia, ignorada por la mayoría de los ciudadanos. El debate está abierto, aunque Cameron avisó con anterioridad que no dimitiría en caso de Brexit.

El ministro ha reconocido que en el caso de iniciar este proceso de independencia, Reino Unido no estaba preparado y no tenía “plan B”. La oposición laborista ha sugerido ya la necesidad de la dimisión de Cameron ante un escenario sin precedentes en el que la única certidumbre es que, e vencer la salida, la decisión sería “irreversible”.

Aunque el Tratado de Lisboa establece las pautas de este procedimiento en su Artículo 50,  el primer movimiento ha de partir del estado miembro, que debe notificar a la UE su deseo de abandonar. A priori los plazos para hacerlo están marcados, si bien los dos años establecidos en la normativa comunitaria podrían ampliarse siempre que lo autoricen los otros veintisiete miembros.

Otro tema por el que Reino Unido tendrá que responder de forma inminente es por la situación a partir de ahora de los casi tres millones de ciudadanos comunitarios que residen en el país. Por si fuera poco,  el Brexit incrementa el riesgo de una crisis constitucional para la unión británica, puesto que Escocia ha apoyado mayoritariamente la continuidad en la UE y cuya ministra principal ha reconocido que este desenlace reavivará las ansias secesionistas.  No en vano Escocia vivió un plebiscito de independencia hace menos de dos años.

A nivel europeo se teme el “efecto dominó” sobre el resto de los veintisiete países miembros de la UE y un aumento del populismo. Las reacciones de los dirigentes políticos no se han hecho esperar. El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Frank- Walter Stenmeier ha reconocido que “hoy es un día triste para Europa” mientras que el ultraconservador neerlandés Geert Wilders, líder del Partido de la Libertad, ha dado la enhorabuena a Reino Unido por su salida y ha asegurado que es el momento de que en los Países Bajos se lleve a cabo un referéndum para abandonar el bloque comunitario.

En esta línea se ha manifestado la líder del partido de extrema derecha Frente Nacional, la euroescéptica Marine Le Pen quien ha definido la victoria del Brexit como “la victoria de la Libertad” y desde su formación ha exigido que se celebre una votación sobre la permanencia o no de Francia en el bloque comunitario.

El referéndum ha tenido una participación del 71.3%, la mayor en una votación en Reino Unido desde 1992.

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