No existen, salvo alguna excepción, estudios actualizados a día de hoy con respecto a la participación de la mujer en la vida laboral y a la representatividad de las mujeres en puestos de máxima responsabilidad. Sabemos, sin embargo, según datos del 2015 que La representación de mujeres en los consejos de dirección de las empresas españolas alcanzaba el 31%, un porcentaje ligeramente inferior a la media del 33% de la Unión Europea (UE), según los datos publicados por la oficina federal de estadística alemana, Destatis. Pero esos porcentajes son aún más abrumadores cuando hablamos de catedráticas de universidad o, por ejemplo, de directoras de medios de Comunicación.

Pero las estadísticas dan un vuelco si hablamos de las cuidadoras, profesionales o familiares. En este sentido, Cuando alguien enferma o presenta algún tipo de dependencia, dentro del sistema familiar suele haber una persona que asume las tareas de cuidado básicas, con las responsabilidades que ello implica, y que es percibida por el resto de la familia como tal, sin que generalmente se haya producido un acuerdo explícito en la familia para que sea esa persona quien asuma el papel de cuidador principal. Aunque en ocasiones son varios los miembros de la familia que atienden al familiar dependiente, en la mayoría de los casos el peso del cuidado, al menos el peso principal, recae sobre una única persona, que con frecuencia es una mujer. Centrándonos de manera específica en los cuidadores de mayores dependientes, y basándonos en el que constituye el principal documento de referencia en el tema en nuestro país, el informe del IMSERSO sobre el cuidado a las personas mayores en los hogares espa- ñoles, en su última edición, encontramos que el 84% de los cuidadores de mayores dependientes en nuestro país son mujeres. Lo más habitual es que la cuidadora sea la hija (50%) o la esposa o compañera (12%), y en menor medida las nueras (9%); porcentajes estos que contrastan claramente con los de cuidadores hijos, esposos o yernos, que son del 8%, 5% y 2%, respectivamente.

Justo hace un año, el 8 de marzo, se presentó por parte del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, un informe en el que se ponía de manifiesto, con más optimismo que lo que se desprende del resto de estudios al que ha tenido acceso Diario16, que La reducción de la brecha de actividad, empleo y paro por razón de género que se viene observando en España a lo largo de la última década se ha estabilizado en 2015. En esos momentos, según el Gobierno, apenas existen diferencias de género significativas entre los jóvenes, mientras que en las edades avanzadas, si bien todavía persisten, se han reducido. De acuerdo con esta tendencia, en el medio y largo plazo, a medida que se vayan incorporando al mercado de trabajo las generaciones más jóvenes y se vayan retirando las generaciones de más edad, previsiblemente se irá produciendo una mayor convergencia por sexo.

Así, con respecto a la Universidad, donde sabemos que el porcentaje de alumnas en España es muy superior al de los hombres, sin embargo, la cuota de género de catedráticas es muy bajo, según explica la directora del Instituto Complutense de Ciencia de la Administración, Gema Pastor. De hecho, esta profesora es una de las siete directoras de un instituto de investigación en la Universidad Complutense, cuando hay un total de 37 entidades de estas características en esta Universidad. Eso indica, según explica Pastor a Diario16, “que queda mucho camino por recorrer también el ámbito académico”.

En opinión de esta directora del ICCA, las mujeres se encuentran infrarrepresentadas en el mundo académico; Según sus propias palabras para Diario16, “tiene una representación minoritaria en el personal docente de las universidades públicas españolas, ya que el porcentaje de profesoras titulares sólo es de un 39,9%. Además, esta situación se agrava en los niveles más altos de la carrera académica, porque las universidades públicas españolas sólo cuentan con un 20,8% de catedráticas, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte”.

En el caso de la Universidad Complutense de Madrid, sólo 7 de sus 37 institutos universitarios de investigación[1], explica la profesora Pastor, son dirigidos por mujeres: el Instituto de Derecho Comparado, el Instituto de Farmacia Industrial, el Instituto de Geociencias, el Instituto de Estudios Internacionales, el Instituto de Investigaciones Feministas, Instituto de Lenguas Modernas y Traductores, y el Instituto de Ciencia de la Administración.

Ayer mismo, la senadora Rosa María López, profesora titular en la Universidad de Salamanca, preguntaba en el pleno del Senado al ministro Guindos sobre las medidas que el Gobierno piensa adoptar para superar el techo de cristal para las mujeres existentes en la ciencia española . Durante su intervención, la senadora manifestó que “Como mujer me parece muy grave la situación por la que atraviesan nuestras científicas, especialmente en el sector público”. Según esta política socialista, numerosos estudios demuestran que la brecha de género y el llamado techo de cristal persisten en la investigación en España, en que pese a una presencia femenina aceptable, alrededor de un 40% de científicas, cifra que se mantiene bastante estable desde el año 2009, ninguna ocupa la dirección de ninguno de los grandes Organismos Públicos de Investigación y de los altos cargos de estos solamente un 20% son mujeres”. El ministro reconocía a la senadora durante su intervención que, en este aspecto, tenía una sensación agridulce, al mismo tiempo que reconocía el planteamiento hecho por la senadora socialista.

La situación es similar, o incluso peor, en el caso de los medios de Comunicación en nuestro país. En este sentido, en 2016 En España, de los 221 periódicos que había en ese momento, solamente 20 son dirigidos por mujeres y de los 15 más importantes de papel, sólo uno, “La Nueva España” tiene una directora, según se puso de manifiesto durante el encuentro “Periodismo por Mujeres, organizado por estudiantes de cuarto curso de Periodismo. El Instituto de Investigaciones Feministas de la UCM desvela que la baja representación de la mujer en puestos directivos en los medios llama aún más la atención cuando son muchas más las mujeres matriculadas en Comunicación. De hecho, más del 60 por ciento de la matrícula es de mujeres.

Y tampoco es mejor el porcentaje de la presencia de las mujeres en el sector cinematográfico, según el Informe anual de CIMa de 2015. La investigación sobre la representatividad de las mujeres en los cargos de creación, poder y responsabilidad en el mundo del cine muestra que la estructura laboral que lo conforma es ampliamente masculinizada. Las mujeres representan el 26% del total frente a sus compañeros homólogos que alcanzan el 74%. Adentrándonos en el análisis de este enunciado se ve probado mediante la comparativa de representatividad de los diferentes cargos estudiados, que las mujeres se ven afectadas tanto por la segregación laboral horizontal como vertical. La segregación vertical se ve reflejada en la dificultad de acceso a los grupos directivos. La segregación horizontal se manifiesta de manera acentuada en la alta representatividad de las mujeres en los cargos relativos a maquillaje, peluquería y Diseño de Vestuario mientras que los hombres tienen a los cargos técnicos como el de Sonido o Efectos Especiales. En esta misma línea, las mujeres también tienen más representatividad que en el resto de puestos de trabajo, en el cargo de Dirección de Producción. Este cargo encaja con las características de los puestos “feminizados” ya que aparece el rol de atender a la organización y distribución de recursos. El resto de los puestos de responsabilidad caracterizados por el liderazgo y el desarrollo artístico son protagonizados por los hombres.

Sin embargo, hay un sector, el de cuidadora, que sí tiene a más de un 80% de mujeres. De hecho, el informe del pasado año del Observatorio de Personas Mayores del Imserso, pone que manifiesto que la atención informal de los seniors en situación de dependencia se define claramente marcada por el factor género del cuidador, de manera que, como especifica en todos los estudios, las tareas del cuidado recaen, mayoritariamente, sobre las mujeres, representando el 84% del universo del cuidador. Se trata principalmente de cuidadoras, cuyo perfil predominante es el de una mujer de mediana edad, en torno a los 53 años, que realiza labores de ama de casa, normalmente casada y que además del cuidado de su familia, se encuentra con la responsabilidad principal de la atención a una persona mayor que presenta, mayoritariamente, una dependencia importante y con la que tiene una relación de hija (50%) o esposa o compa- ñera (12%). Sin embargo, el colectivo de cuidadores está compuesto también por un variado número de personas de muy diferente perfil.

En el mundo político pasa algo similar. Las cuotas de discriminación positiva en el PSOE han llevado a que las listas para unas elecciones sean al 50%, aunque los canditados a presidentes, alcaldes o presidentes de Diputación siguen teniendo, salvo alguna excepción, a hombres frente a las mujeres.

 

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Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann. Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

4 Comentarios

  1. Creo que sería importante analizar con rigor las causas para que se den estos datos y no achacarlos a causas genéricas vagamente definidas. Si queremos solucionar un problema habrá que buscar las causas que lo originan o que lo mantienen para poder abordarlo con garantías.

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