El ibuprofeno es un medicamento antipirético, analgésico y antiinflamatorio, que se suele tomar para casi todo. Alivia los síntomas de la gripe, rebaja la fiebre y calma todo tipo de dolores (dentales, musculares, de garganta, cefaleas, etc.). De ahí que sea el sexto medicamento más consumido en España. Ahora sin embargo se ha descubierto que su consumo podría alterar el funcionamiento de los testículos en hombres jóvenes.

Según un estudio publicado la semana pasada por la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), tomar ibuprofeno con frecuencia provoca un efecto rebote en la producción de hormonas genitales masculinas. Es decir, primero el medicamento las frena para después multiplicarlas el propio organismo, con el fin de estimular la secreción de testosterona. La consecuencia es un hipogonadismo compensado, un trastorno característico de la vejez, que se asocia con la infertilidad y las disfunciones sexuales.

El experimento, realizado por un equipo de investigadores del INSERM, con apoyo de otros del hospital universitario de Rennes, del instituto LABERCA de Nantes y de colegas daneses, se llevó a cabo en 31 hombres de entre 18 y 35 años. 14 de ellos tomaron dos pastillas de ibuprofeno de 600 miligramos cada día durante seis semanas. A los otros 17 se les administró un placebo. A las dos semanas del experimento, los jóvenes que tomaban ibuprofeno tenían niveles normales de testosterona, pero cantidades anormalmente altas de hormona luteinizante, que estimula la producción de testosterona en los testículos. Justamente la desproporción que causa el hipogonadismo compensado.

Uno de los autores principales del estudio e investigador de la Universidad de Copenhague, David Kristensen, aseguró sin embargo que “los efectos son completamente reversibles”. Lo cual significa que, al suspender el tratamiento con ibuprofenos, se restauraría el funcionamiento normal de los testículos.

Para completar el análisis clínico, los investigadores estudiaron tejido testicular de pacientes con cáncer de próstata, concluyendo que el ibuprofeno disminuye la actividad de los genes de las hormonas que producen los testículos, entre ellas la testosterona, que participa en el desarrollo y creación de espermatozoides y en la conservación de la masa muscular.

Este efecto secundario viene a sumarse a los peligros ya conocidos sobre el consumo continuado de dosis de 600 miligramos de ibuprofeno por toma –que es la que contienen las pastillas de las cajas más vendidas en España–, como problemas gástricos, renales y de derrames de sangre en forma de ictus y trombosis. Por lo que Kristensen advierte sobre su consumo sin receta y sin ningún consejo o restricción: “Como científicos, no estamos en posición de hacer recomendaciones médicas, pero aconsejamos a las personas que sientan dolor, a las mujeres embarazadas y a los padres con niños enfermos que consulten a su médico o farmacéutico habitual para recibir consejo profesional”.

Finalmente, David Kristensen asegura que aún no han analizado los efectos del ibuprofeno sobre el equilibrio de las hormonas sexuales femeninas, en el que la testosterona también tiene un papel importante.

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