En Andalucía hay un organismo para promocionar escenarios de cine llamado Andalucía FilmCommission, es una de estas cosas que uno no termina de saber sin son públicas, privadas, cubiertas con personal funcionario, contratado por concurso (seguro) y en su web no consigo ver rápidamente quién lo dirige… supongo que lo dirá en algún sitio. Les han ahorrado mucho trabajo, porque para las próximas producciones hollywoodienses de cine de catástrofes tienen el escenario ideal en los restos del incendio de la costa de Huelva, que ha destruido decenas de kilómetros de un paraíso que, si usted conoció, a duras penas podría ahora identificar.

Ayer, al atardecer, recorrí por la carretera que une Huelva con Matalascañas la zona abrasada. Si triste estaba de pensarlo, cuando lo vi… No sé cómo comenzar, porque está la cantidad y está la calidad; vamos por la última, ya he nombrado la palabra “paraíso”, tópica, simple, pero se trata de un trozo de la costa española sin apenas intervención humana durante unos 35 kilómetros initerrumpidamente, y si van desde la playa hacia el interior hablaríamos de otro par de docenas de kilómetros donde lo humano es sólo el cuidado para que no se note lo humano, comparen con cualquier otra plaza turística de playas en nuestra península y no lo tendrán fácil para equipararla; pero aquí, como casi siempre, el tamaño sí importa: imaginen que cogen un coche y recorren unos 20 ó 25 kilómetros de bosque frondoso totalmente calcinado sin cese, irreal, surreal, suelo ceniciento limpio donde todo lo que había vegetal o residual ha desaparecido consumido por las llamas y donde asoman, como lamentos, cientos, miles de troncos renegridos como si una lengua de fuego lo hubiera inundado todo para retirarse como tsunami que regolfara a sus dominios, media hora de pesadilla… Si no han conocido las playas de Cuesta Maneli o del Pico del Loro, les propongo un viaje sencillo, llegamos por la carretera paralela a la costa, metemos el coche en un parking, allí al pie de la cuneta, y comenzamos a caminar un par de kilómetros por arenas y campo a través hasta llegar a lo alto de una duna de unos 40 metros de altura a partir de la cual descenderemos para llegar a esa costa virgen de 35 kilómetros puros. Desde lo alto de la duna se divisaban dos mares, el Atlántico a un lado y uno verde de pinos al otro… éste ahora no existe, no queda nada, sólo carbón y ceniza gris o negra.

No debemos culpar del incendio más que a quien lo provocó, si es persona. Pero en Andalucía las consignas lanzadas desde la Junta se notan rápido; porque la libertad de un medio para apoyar políticamente a quien quiera, aquí, se ha transformado en trabajar como apéndice del Gobierno regional para exaltar las decisiones menos fundamentadas y atacar a un patético PP que, les juro, no necesita ataques porque se degrada solo. La consigna ha sido quitar relevancia al incendio, y quizá con buena intención, para no afectar al turismo o la imagen de Doñana, pero el fin no debe justificar el instrumental; la consigna es no nombrar la realidad: “incendio de Moguer”, han conseguido colocar por todas partes este epónimo que sirve para no localizar exactamente lo ocurrido, y es posible que sea su término municipal, porque Mazagón no es un pueblo, pero me da igual: el incendio ha destruido la costa de Mazagón y grandísima parte del Parque Natural de Doñana, efectivamente: no el Nacional pero sí el Natural, creado en 1989, y en cualquier caso ambos constituyen el Espacio Natural de Doñana con zonas protegidas de manera diferente pero siendo una sola entidad; que todo un señor Director del Espacio Natural de Doñana, don Juan Pedro Castellano, llame al Parque Natural “zona de salvaguarda” o “colchón de protección” el día 26 lunes, lleno de optimismo sobre la evolución del incendio (cita al Consejero de Medio Ambiente, don José Fiscal) dando a entender que si se quema aquello tampoco pasa nada porque el Nacional estaba a salvo… o es ignorancia o es manipulación y en ambos casos no está a la altura del cargo… y, además, en los días siguientes una zona enorme de ese preparque se fue al carajo; podría, dadas sus palabras, proponernos asfaltar todo aquello, total, para lo que sirve… ¿somos tontos o qué?

Foto satélite de la zona arrasada por el fuego (la zona roja es la no quemada).

Yo invito al turismo de récord de este año a pasar por aquí, que vea la catástrofe inenarrable que ha ocurrido y la cuente; sólo hoy, hace un par de horas, escribo en la sobremesa del 4 de julio, se ha dado por extinguido el fuego que comenzó el 25 de junio. Desde la playa de Rompeculos, único tramo de costa salvado hasta el Parador Nacional en dirección a Mazagón (un par de kilómetros escasos), si mira usted hacia el Este (Cádiz) se ven las vaguadas de los acantilados de arenisca achicharradas como si de respiraderos de un quemador se tratara. Que venga el turismo y vea esos cerca de 9.000 campos de fútbol calcinados y esos millares de pinos retorcidos como esqueletos del apocalipsis, que venga la prensa e investigue, se habla de una carbonería… ¿cumplía la normativa?, ¿tenía permisos?, ¿y las inspecciones?, ¿había un cuidado especial en su entorno?, ¿cuáles eran sus obligaciones en caso de tener esta peligrosa actividad en paraje tan singular?, ¿qué responsabilidades tienen los ayuntamientos?, ¿han ocurrido episodios parecidos con las mismas causas?, ¿cuáles fueron las consecuencias?… Es más, aparte de mantener como una patena, igual que todos los años, los caminos para los romeros de esa festividad mariana de la que tan devotos son muchos altos cargos de la Administración Andaluza incluido Medio Ambiente, ¿estaban preparados los cortafuegos de la red prevista para la zona en su momento, en las fechas que marca la Ley (1 de junio)?, ¿por qué enseguida se ha hecho alusión a la necesidad de tener ganado suelto por el Espacio Natural para prevenir, sabiendo que existe un conflicto con la ganadería tradicional (las vacas no suelen distinguir rangos de protección o especies en peligro de extinción) que incluye una buena recua de denuncias que terminan en despachos de cargos políticos “conciliadores” y presiones a los agentes de Medio Ambiente? ¿Cuál es el trabajo real de prevención que se realiza en los montes en invierno, y no nos referimos a lugares estrella, sino a los alrededores de poblaciones, núcleos habitados, vertederos, caminos rurales, lugares de tala…?, porque hoy mismo hay otro gran incendio en Riotinto y estos días atrás no han parado de producirse aquí y allá… ¿Cuántos agentes se reparten esa zona enorme?, ¿tienen los medios que necesitan?, ¿se atienden sus denuncias a pie de campo? ¿Qué ocurrió con esos bomberos que proclaman en la redes sociales falta de medios y coordinación? ¿Cuál es la situación del personal que depende de la Diputación?…

Afortunadamente Dios no ha querido que el fuego haya ido aún a más, ahora hay que preguntarse por qué quiso que se produjera; ésta es la diferencia entre ser un paleto creyente en la magia más ramplona o un teólogo reflexivo y digno. Yo, un humano, demasiado humano que vive en el campo y ve cómo está, espero, como Kiko Veneno, que todo fuego en el monte que nos quede por sufrir este verano sea en el de Venus.

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es

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