El horror terrorista desde la Redacción de Diario16

El estado de shock es algo que un periodista -lo mismo que un policía, cualquier profesional sanitario o un o una bomber@, por ejemplo- no puede permitirse en caso de emergencia, especialmente en un atentado como el que ayer todas y todos sufrimos en Barcelona. Pero les confieso que, nada más enterarme de la trágica noticia, minutos después de suceder, me quedé paralizada. De horror, miedo, pena…sentimientos que, por desgracia, he tenido en demasiadas ocasiones en mi vida profesional y que traspasaron a lo personal.

Por desgracia, por mi condición de periodista, he cubierto varios atentados etarras. Sin motivo, visto lo visto, mi mente había borrado la capacidad de estar preparada para esta barbarie. Enseguida, claro ¡qué remedio!, me puse las pilas ante un excelente equipo de Diario16 que estuvo a la altura desde el minuto cero. Como tantas redacciones de los medios de comunicación españoles -destaco especialmente el duro momento para los catalanes y alabo la excelente labor que realizaron ayer y siguen realizando hoy- porque desde que los y las periodistas supimos lo ocurrido, nos olvidamos de comer, dormir y de nosotros mismos.

Hoy nos solidarizamos, ¡cómo no y como todo el mundo de bien!, con el pueblo catalán, especialmente de Barcelona y Cambrils, cuyas gentes están demostrando una solidaridad y valentía increíble, y dando a la comunidad internacional un gran ejemplo.

Cómo no pensar en tantas -en el momento de escribir esto ya 14- víctimas mortales. Vidas sesgadas plurinacionales, sueños rotos: menores, turistas, autóctonas. Rota por ellas y ellos, por sus familiares y amigos. Hoy no hay diferencia de edad, raza o condición. Barcelona ha gritado: “no tenemos miedo” y con eso nos quedamos, desde la admiración, el respeto, el cariño.¡Qué gran tierra la catalana!. Hoy me da la gana de reivindicarles, sean nacionalistas catalanistas o españolistas o lo que les dé la gana de ser. ¡Faltaría más!

Permitánme que felicite a mi equipo, equipazo de Diario16. Ayer, destrozados, rotos, preocupados por amigos y familiares, no cesaron en su empeño de ofrecer la información al minuto. Desde el editor que a altas horas de la noche siguió al pie del cañón, Manuel Domínguez, a nuestra editora general Bea Talegón, al coordinador técnico Manuel Larios, al gran Agustín Millán, que lo mismo redacta, que hace excelentes fotografías y nos hace más visibles en las redes sociales, y todo el equipo implicado ayer y hoy, y lo que haga falta, con el atentado: María Montero, Helena Gallardo, Nacho Serrano, José Antonio Gómez y la colaboración valiosa de Ángel Zafra -siempre al filo de la noticia- y de Patricia de Miguel, asi como nuestra gallega y colaboradora de lujo Eva Maldonado. Y, !como no!, mi compañero de vida y profesión, Sergio Arestizabal, que siempre está en la retaguardia, dando tanto por nada.

Muchos dirán que no es día para reivindicar a nadie más que a las víctimas. Pues permitan que discrepe. Hoy los familiares de las víctimas mortales, y los heridos y sus gentes, tienen que saber que Barcelona no está sola. Y quiero que sepan que Diario16 hoy, ayer y siempre, estará con ellos. Orgullosa estoy de que sea así y   el alma me pide reivindicarlo.

Seguimos dando la mejor información que nuestros medios nos permiten. Gran equipazo. Vamos con Barcelona, con Cambrils, con Cataluña. Por siempre!!!

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6 Comentarios

  1. Pues sí, muy duro también para los periodistas y todos los equipos de emergencia y seguridad. Gracias a todos ellos

  2. Muchas gracias por tus palabras, en un momento de tanta tristeza y de tantos sentimientos.
    Porque a pesar de que debemos tener la mente despierta y ser ágiles, nuestros corazones tan llenos de dolor y de rabia.
    Pero ante todo y sobre todo NO TENEMOS MIEDO.
    Tenemos una gran directora y un buen equipo. Y con tu gran labor profesional, es difícil que este medio no crezca.
    Por que crece y lo hace cada día un poco más. Y nos lo reconocen, te lo reconocen. Sin tu dirección es imposible que esto creciera.
    A pesar del terror y de la desgracia, de que el verano ha sido desfigurado por unos descerebrados, que no tienen ni religión, ni tampoco identidad o país.
    En la diversidad esta la convivencia. Todos somos Barcelona.

    Aquella tarde en a que para algunos el verano se acaba y para otros no había empezado, una furgoneta blanca se empotra en nuestros corazones y volvemos a sacar a la luz aquellos sentimientos de dolor.

    Pero nuestro dolor no nos paraliza, no nos impide realizar nuestro trabajo, ser más fuertes y más profesionales. Gracias María José.

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