Desde hace décadas, el creador japonés Hirotoshi Itoh convierte las piedras de río en obras de arte, gracias a su imaginación y capacidad técnica. En ellas podemos encontrar una mezcla de filosofía contemplativa o Suiseki (donde la piedra no tiene ningún tipo de manipulación, pero su forma natural recuerda a algún objeto) y el arte actual más trabajado. El resultado es sorprendente, surrealista, onírico, extraño, humorístico e incluso dantesco.

Hirotoshi itoh aka Jiyuseki nació hace 60 años en Matsumoto, prefectura de Nagano, Japón. De joven aprendió a esculpir la piedra trabajando con su padre, que era cantero. Después experimentó con otros materiales en la Escuela de Bellas Artes de Tokio. “Soy un artista y artesano que talla esculturas en piedra. Desde 1979 a 1982 aprendí acerca del trabajo en metal en un curso técnico de la Universidad de Bellas Artes de Tokyo. Durante mi época universitaria, sentí interés en mostrar la blandura de expresión del duro metal, y lo utilicé más adelante para trabajar en piedra”, asegura Hirotoshi en su página web.

Tras graduarse volvió al oficio familiar, donde incorporó a su trabajo creativo otros tipos de piedras, como el granito o el mármol, y el metal. Y empezó a esculpirlas dotándolas de una sensación de ligereza y lisura, en contraste con la dureza del material. Desde entonces, trabaja sus obras manteniendo una conexión plena con lo que él considera debe ser la vida del escultor: la total entrega al taller, a las herramientas y a las piedras de río, ocupándose de todas las etapas del hecho creativo, a la manera del artesano.

Técnicamente, Hirotoshi se caracteriza por el acabado meticuloso de sus piezas, aunque casi siempre respetando las imperfecciones y porosidades naturales de la piedra. Parte de planteamientos propios de la tendencia vitalista, que él readapta a tres ejes fundamentales: la piedra como unidad, el corte que refleja la necesidad del conocimiento de lo escondido y la relación simbólica entre la piedra y el hombre.

Unas veces aprovecha la forma natural de la piedra para incorporarla a alguna creación original. “Aunque hago diferentes trabajos con varios tipos de piedras, casi todo mi trabajo consiste en optimizar sus formas originales. Las recojo en el lecho de un río cerca de donde vivo. Aunque lo habitual es que las piedras tengan una imagen de dureza, creo que aún así es posible expresar calidez y humor”, afirma el artista.

En otras ocasiones, mezcla la piedra con otros materiales, tales como cremalleras, dentaduras, monedas, algodón, cuerdas, creando efectos raros o convirtiendo la piedra en algo que no es: un jersey, una navaja multiusos, un monedero, una camisa, una tela arrugada, un osito de peluche, una bolsa de plástico, un par de botas, una pieza de mantequilla o de algún alimento medio cortado, etc.

El resultado de todas ellas es sorprendente sin excepción. Destacan Cold Day (Día fresco), Laughing Stone 0911 (Piedra riendo 0911), Victorinox Primitive, Open (Victorinox Primitiva, Abierta), Cards (Cartas) o Paper Sac Bookend (Bolsas de papel sujetalibros), dentro de sus colecciones Misterious Stone! y Pleasures of Paradox.

Sus trabajos han sido expuestos en varios países como Japón, Italia, Australia y EEUU. Pueden disfrutarse y comprarse en su sitio web, su espacio en deviantART y también en su facebook. Aunque actualmente todas sus obras están agotadas.

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