Ríos de tinta se han escrito estos días ante el pacto que hoy se ha firmado entre el Partido Socialista de Euskadi y el Partido Nacionalista Vasco. Sobre todo por las reacciones que se han ido sucediendo en el PSOE: por mucho que desde la gestora traten de disimular que Mendía ha trabajado por su cuenta, así ha sido.

Durante el fin de semana las declaraciones que desde el órgano encargado de convocar el Congreso se han realizado apuntaban a una cierta molestia y un absoluto desconocimiento del contenido de las conversaciones entre la Secretaria General del PSE y el responsable del PNV. Mario Jimenez, portavoz durante este capítulo de la gestora socialista, ha quitado importancia al hecho de desconocer los detalles del acuerdo de más de 70 páginas que esta tarde ha sido presentado ante el Comité Nacional del País Vasco del Partido Socialista. Según él, es lo normal, y durante los próximos días podrán estudiarlo en profundidad. Y lo cierto es que no le falta razón.

Por su parte, desde el Partido Socialista de Euskadi señalan que la Secretaria General, Idoia Mendía ha mantenido conversaciones directas durante estos días con el Presidente de la Gestora, Javier Fernández, a quien ha tenido puntualmente informado sobre los pasos que se estaban dando al respecto del acuerdo de gobierno con los nacionalistas.

Llama la atención el revuelo que se ha generado sobre el hecho de que la Gestora manifestase de un modo más o menos sugerente durante este fin de semana que se estaba trabajando sin su conocimiento. ¿Qué es lo que quieren? ¿Acaso no les queda claro que la única función que tienen atribuida -si entendemos que por hechos consumados se han erigido no estando prevista en los estatutos socialistas su existencia para la presente circunstancia- es la de organizar y convocar un congreso extraordinario con la mayor celeridad posible? (Y permítanme que añada que llamativamente, parece ser lo único que NO están haciendo)

¿Cuál es el motivo por el que la Secretaria General de los socialistas vascos tiene que mantener conversaciones con Javier Fernández a la hora de establecer su hoja de ruta y sus negociaciones con el PNV? Podría entenderse una llamada entre compañeros, por supuesto. Lo que no cabe bajo ningún concepto es atribuirle al asturiano ningún tipo de responsabilidad orgánica más allá, insisto, de la que conlleve la convocatoria y preparación de un congreso extraordinario. Sumémosle, además, la circunstancia de que la vasca es una de los apoyos de Sánchez en la batalla reciente.

Como si todos estuvieran creyéndose la película que han montado llama la atención que nadie hable claro: el órgano responsable de decidir sobre los pactos de gobierno autonómico son los Comités Regionales. En este caso, el denominado “Comité Nacional del País Vasco”. Aprovecho esta explicación para llamar la atención del lector sobre la nomenclatura: sí, donde en casi todos los territorios se atiende al nombre de “regional”, aquí se llama “nacional” (como sucede en Galicia, Valencia, Cataluña). No se lleve las manos a la cabeza. Es que hace años (cuando se crearon los estatutos) los socialistas tenían bastante más claro el concepto de la autodeterminación y como si de una broma del destino se tratase, ahí quedaron sus órganos para recordarles sus principios: el máximo órgano de decisión de partidos es el “Comité Federal”, porque reúne a todas las federaciones, entendiendo que así se organizan los territorios, esto es, conforme a un Estado Federal.

El Partido Socialista Catalán tiene entidad propia, es independiente del PSOE, aunque son organizaciones hermanas.

Resulta llamativo que se insista en camuflar en los discursos el retorcimiento de la realidad y la esencia de lo que en su día fueron los valores socialistas. Ahí quedaron, en los estatutos, para quien quiera pararse a pensar el por qué del nombre de las cosas.

Pero efectivamente, ni en el Comité Nacional del PSE-Euskadi se plantean la autodeterminación como un principio a defender, ni el PSC defiende para Cataluña lo que ha peleado para su organización. De hecho, hoy uno de los puntos delicados para el acuerdo con el PNV es, precisamente, la autodeterminación del pueblo vasco.

Todo resulta tan coherente como Idoia Mendía, quien exigía hace menos de un mes que los pactos a adoptar en el Congreso de los Diputados deberían someterse a la consulta de la militancia, y hoy, a la hora de abordar la cuestión de los pactos en su territorio la militancia quedó en el olvido.

Quizás hablaban de coser porque en realidad lo que hay que hacer con este PSOE es hilar muy fino. 

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