En la actualidad nos encontramos con la palabra crisis en singular: “la crisis”. La crisis siempre está ligada a una cierta temporalidad, al mundo de la decisión o del juicio, un momento oportuno para tomar una decisión. La crisis tiene que ver con un momento incierto de un periodo en el que se debe tomar una decisión que permite diagnosticar y pronosticar.

En los medios se puede leer, ver, oír, la idea de que estamos en crisis. El neoliberalismo global, al crear esta idea de crisis, nos infunde, nos persuade de que hay crisis del Estado, hay crisis en los mercados, hay crisis en la democracia, hay crisis de todo. Pero la crisis, tendría que ser la oportunidad para cambiar las cosas, para mejorar las cosas.

Pero curiosamente ahora la crisis no es provisional, es permanente y cuando la crisis es permanente no tiene que ser explicada, ella lo explica todo. Se han bajado los salarios por la crisis, se privatiza la educación por la crisis, se privatiza la sanidad por la crisis, tenemos que reducir los beneficios sociales por la crisis. La crisis ya no es una variable dependiente sino una variable independiente.

Ella es la que explica. Y ésta es la trampa del neoliberalismo que nos dice que no hay alternativa. Y como no hay alternativa, las cosas son muy distintas ahora. Como no hay alternativa, todo lo que se piense como alternativa o es locura o utopía o es terrorismo o cualquier otra cosa que se les ocurra.

¿Qué significa? Como la política es sobre alternativas, hacer política es discutir y operar sobre alternativas. Si no hay alternativas no hay política. Estamos en un mundo donde parece que no hay alternativas. El problema es que tiene que haber alternativas. Nosotros claro, en este espacio europeo tan seguro, tan protegido, casi no necesitamos pensar en alternativas.

Cuando dicen, “No intentes entender, es un esfuerzo absurdo”, en este trasfondo absurdo es en el cual hay que hacer alguna cosa, decir alguna cosa, hay que explicar lo que hay. Imagínense la gran cantidad de gente en el mundo que tienen para comer hoy y no sabe si comerá mañana, estar vivo hoy pero no sabe si estará vivo mañana, esa gente no puede dejar de pensar en alternativas.

La mejor manera de ser esclavo de una cosa es no entenderla. El más esclavo es el que no entiende nada. Comprender la situación ya es liberarse. Pero las conclusiones acostumbran a ser una forma de darnos por satisfechos con las explicaciones que tenemos y esta explicación acostumbra a ser desleal y la satisfacción proviene a menudo de algún aspecto que continúa estando oculto.

La alternativa al neoliberalismo está en el mismo neoliberalismo porque siguiendo a Holderlin: “Donde está el peligro, crece también lo que salva”. La salida está en el mismo peligro.

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