El Gobierno turco ha comunicado a España que pierna de una de las víctimas del accidente del Yak-42, en el que murieron 62 militares españoles el 26 de mayo de 2003, fue enterrada en el cementerio turco de la ciudad de Macka porque no pudo ser identificada.

El Departamento que dirige María Dolores de Cospedal, que asegura que en sus archivos no hay constancia documental alguna de este hecho y que está informando a las familias de las víctimas del accidente.

Esta nueva información ha salido a la luz porque un familiar preguntó al ministerio de Defensa si podía garantizar que no quedaba ningún resto de los fallecidos en suelo turco fue entonces cuando Defensa planteó la consulta al Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía. Su respuesta, recibida en la Embajada española en Ankara, fue que una extremidad inferior, cuya identificación no pudo determinarse en su momento, fue enterrada el 24 de julio de 2003 en el cementerio de Macka, en la provincia de Trebisonda (noreste) donde tuvo lugar en accidente.

El proceso iniciado persigue verificar si el resto enterrado en 2003 puede ser localizado a día de hoy, para adoptar en su caso las medidas oportunas de identificación.

Por otro lado, las autoridades turcas, en su respuesta a la petición española, también a instancias del mismo familiar de un militar español, confirman que tanto las muestras orgánicas de las víctimas como las de los familiares utilizadas para su identificación fueron destruidas, tal y como determina la legislación turca.

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