Seguimos expectantes a lo que ocurre en Catalunya. Al menos muchísimos lo están.

Mi intuición me dice que ha sido la excusa perfecta para destapar la rabia, ira u odio presente en la vida de muchos.

Las noticias pasan de largo si no se trata de Catalunya o de Rajoy.

Y existe una noticia que ha saltado a los medios, pasando sin pena ni gloria a pesar de la dureza.

En España, concretamente Canarias, lidera los índices de pobreza por delante de Ceuta y Andalucía.

Es curioso que poco se ha hablado, excepto los primeros días que quienes sí escucharon la noticia, se echaron las manos a la cabeza.

Debe ser que se nos ha olvidado que a la pobreza se le unió un nuevo inquilino, que no es otro que el propio trabajador.

Aquí en Canarias, concretamente en Tenerife, lugar en el que habito, los sueldos son una auténtica miseria, a no ser de empresas específicas, que mantienen sus salarios por encima de los mil euros, y háganme caso, no son tantas.

Canarias ya no es la comunidad en la que todo aquello relacionado con la electrónica y el sonido, eran un chollo. Todo eso pasó a la historia.

Los sueldos son bajos, y la comida para nada es un regalo.

La ropa y el calzado no difiere mucho del coste en la península, y el transporte es un auténtico calvario.

Todo ello ha llevado a que seamos líderes en pobreza a nivel nacional.

Pero no pasa nada, porque la moda sigue estando en insultar a quienes claman la independencia en Catalunya.

Y es que sólo hay que escuchar de vez en cuando los datos del CIS, y ver la triste realidad de las preocupaciones de los españolitos.

Dejen de aplaudir que hemos salido de la crisis, porque es falso. Pongan la balanza y después hablamos.

Y al gobierno de Canarias, le pido que tenga humildad y reconozca la cruda realidad.

Por cierto, ahora toca campaña contra la pobreza, con actos benéficos y demás. Pero eso es comida para hoy y hambre para mañana.

Pocas ONG como puede ser Sonrisas Canarias están ahí los 365 días del año, alimentando y repartiendo sonrisas día tras día.

Y es digno de aplaudir, si no fuese porque ojalá nadie tuviese que depender de ninguna ONG para poder sobrevivir.

Aún tengo la boca abierta viendo cómo se suman a esos actos benéficos, precisamente quienes lo han alimentado. Pero eso garantiza votos. Así de triste es.

¿Cómo se puede abanderar la solidaridad alguien que gobierna junto a un grupo de personas, que por su mala gestión no han sido capaces de erradicar la pobreza? Explíquenmelo porque soy incapaz de entenderlo.

La pobreza es una garantía de cara a las elecciones, porque no es posible entender que la pobreza forma parte de nuestra sociedad, y que, además, se nos han acostumbrado a aprender a convivir con ella. Yo, me niego.

La gente quiere trabajar, no que les den limosnas, para luego colgarse medallas de solidaridad.

Sigan mirando a Catalunya, que es la baza ideal para sacar la ira, la rabia y el odio, y ocultar algo tan cruel y anticonstitucional como es la pobreza.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorSer libre
Artículo siguiente7 lugares madrileños para superar la resaca
Madrileña de 52 años, afincada en Tenerife desde el 2002. Auxiliar de enfermería, pero desde hace catorce años, inspectora de seguros. Mi pasión por los medios de comunicación me ha llevado a colaborar en diferentes medios audiovisuales en la isla, donde actualmente dirijo “El Rincón de Ana Vega”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cuatro × dos =