Los aplausos de los trabajadores de Telemadrid cuando Shangay Lily rompió en directo una foto de Esperanza Aguirre en la misma cara de Cristina Tárrega aún resuenan en las instalaciones de la Ciudad de la Imagen, vaciadas hace ya más de cuatro años por un ERE brutal, salvaje, injusto e ilegal.

Aquel 12 de diciembre de 2006 la mayoría descubrimos en Telemadrid que Shangay era algo más que una divertida y alocada drag queen. Detrás de ese personaje había un tipo culto, comprometido políticamente, honesto, decente, valiente y con un corazón tan grande como su corpachón.   

Después de aquello Shangay no volvió a ser invitado a ningún programa de Telemadrid. Pero los trabajadores que llevábamos años empeñados en devolver a los madrileños su radio televisión pública descubrimos y ganamos un aliado y un compañero leal.

Nunca nos falló Shangay. Cuando estábamos prácticamente solos en la pelea y en la denuncia del saqueo de los recursos públicos y la burda manipulación partidista impuesta por Esperanza Aguirre y sus directivos nos encontramos a Shangay.

Codo a codo con nosotros. En la calle detrás de nuestras pancartas y coreando nuestras consignas. Allí estaba Shangay. Hizo suya nuestra lucha. Sin pedir nada. Sin ganar nada para él. Solo porque entendió que defender el servicio público de radio y televisión era una lucha que merecía la pena. Éramos una más de las mil luchas en las que Shangay tomó parte en su vida. Una vida de ARTIVISTA, usando la expresión acuñada por él para definirse a sí mismo.

Shangay estaba enfermo cuando acudimos por enésima vez para invitarle a participar en el Concierto Sentido Público. El espectáculo que la Plataforma SalvemosTelemadrid organizó en Rivas el 27 de octubre de 2012 para denunciar el ERE que ya pendía sobre nuestras cabezas. Y Shangay no falló. Nunca nos falló. Y estuvo allí  con nosotros en el escenario.

Desgraciadamente no pudimos parar el ERE. Éramos demasiado molestos para el poder político y económico de la Comunidad de Madrid e intentaron callarnos mandándonos al paro. Y volvimos a contar con Shangay. Sólo dos días después de que los carteros de Madrid hicieran horas extra repartiendo los burofaxes de despido, Shangay escribió en su blog de “Público”, Palabra de Artivista, un artículo, “Violencia en Telemadrid: no es economía, es ideología” (http://blogs.publico.es/shangaylily/2013/01/14/violencia-en-telemadrid-no-es-economia-es-ideologia/) que releyéndolo hoy nos hace saltar las lágrimas: 

“Son los compañeros que se atreven a desafiar al corrupto que, como en Rusia hace Putin, impone la censura, la mentira y el miedo. Y por actos como ese les están despidiendo ahora. No porque salgan caros, no. No es economía, es ideología (…) Los medios en manos del PP, incluida TVE, los invisibilizará, los callará, incluso los distorsionará, pero existen, son seres humanos, demasiado humanos, que no vamos a olvidar, que nos han dado ejemplo de dignidad, integridad y lucha imaginativa. Y por eso les han castigado sin piedad.“ 

En algo se equivocaba Shangay. El que era ejemplo de dignidad, integridad y lucha era él. Una persona maravillosa que siempre recordaremos como Shangay Lily el ARTIVISTA. Hasta siempre compañero.

 

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