Los Premios Goya cumplían este año su trigésimo aniversario y lo han hecho en una gala presentada, de nuevo, por el actor y cómico Dani Rovira, una extensa promoción de la ciudad de Málaga y la repetición de errores de todos los años.

La noche se iniciaba con un gran despliegue por parte de la cadena pública española, que ha hecho un seguimiento minuto a minuto a través de las redes sociales y que ofrecía multitud de vías para seguir todo lo que acontecía desde la llegada de los protagonistas de la noche a la alfombra roja hasta el final de la gala, que consiguió adelantar su final en media hora gracias a la brevedad de los agradecimientos de los galardonados y a la música que cortaba los discursos, sólo en algunas ocasiones.

Un año más, todos los que teníamos esperanzas de ver una gala entretenida, en la que hubiera espectáculo y en la que se pensara también en los telespectadores, nos dimos de bruces con la realidad.
Aunque con algo más de ritmo que en la pasada edición, ha sido una entrega de premios lenta, sin nada nuevo que aportar y que aburría hasta a quienes estaban en la sala. Prueba de ello fue la rápida desbandada de los asistentes de sus asientos en el momento en el que Dani Rovira anunciaba el fin de la misma. Es éste quien ha salvado – en parte – la gala con sus monólogos.

Los fallos de realización

Por desgracia, los fallos no fueron pocos. Micrófonos que no funcionan, sonido que se va, planos descuadrados, giros de cámara que no debían producirse, etc… Todo ello podría justificarse diciendo que es una gala en directo (salvo por los 5 minutos de rigor en el retraso de la emisión, por si acaso), si no fuera por los años que llevan retransmitiendo la entrega de premios.

Llamaba la atención que fuera mejor el sonido para la “oda a las narices” cantada por Rovira y Berto Romero que el de la actuación de Serrat.

Las actuaciones y la falta de espectáculo.
Empezando por el principio, el número musical con el que cada año se inician los Goyas nos mostró lo mismo de siempre: actores y actrices que ensayan los pasos de baile pero que olvidan aprenderse lo que cantan y van descompasados con el playback.

Es también llamativo que, habiendo un Premio Goya a Mejor Canción Original, no actúen en la gala los candidatos a dicho premio.

Por el contrario, las actuaciones corrieron a cargo del mago Jorge Blas, Joan Manuel Serrat y los tambores de Calanda (en el homenaje a Luis Buñuel). Todas ellas tenían poco o nada que ver con lo que se celebraba y dejaban al espectador extrañado y a los fans de Pablo Alborán con las ganas.

La falta de espectáculo que se produce año tras año colabora en que, al acabar, a los espectadores nos quede una sensación de tedio y pocas ganas de volver a ver la gala al año siguiente.
La política y las reivindicaciones.

La presencia de Alberto Garzón, Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Méndez de Vigo (Ministro de Cultura en funciones) entre otros políticos, sirvió para que tanto el presentador, como el presidente de la Academia de Cine, como los galardonados hicieran chascarrillos y reivindicaciones sobre la situación política actual.

De lo más sonado fue la propuesta de Dani Rovira a los representantes de PSOE, Ciudadanos, UP y Podemos de hacer “El pacto de los Goya”, añadiendo: “Tenemos una sala con una mesa, cuatro sillas y un plasma, para que puedan hablar los cinco”.

Además, criticaba el hecho de que en ninguno de los debates pre-electorales “… a 2, a 4, a 6…” se hubiera hablado de cultura.

Los momentos previos a la gala sirvieron para que pudiéramos ver a los representantes políticos hablando, riendo y posando ante las cámaras y para demostrar, gracias a Pablo Iglesias, que no todos los hombres están mejor con un traje de chaqueta.

Por su parte, como Presidente de la Academia de Cine, Antonio Resines cumplió su promesa e hizo un discurso breve que dedicó a hablar de la Fundación de la Academia de Cine y su labor para la promoción de la cultura y el cine español, así como del IVA y la piratería y en el que también envió un saludo especial a “quienes siguen manteniendo videoclubs abiertos en España”.

Una última observación hecha en referencia al IVA por Dani Rovira, tras hacer un repaso a los políticos presentes, arrancaba los aplausos del público: “Si no bajan el IVA del yate no me importa, porque no tengo uno. Lo mismo le pasa a Montoro con la cultura.”

Lo mejor de la noche

Quizás el mejor momento de la noche estuvo protagonizado por Miguel Herrán al recoger el Goya a Mejor Actor Revelación por su papel en ‘A cambio de nada’.

El joven actor agradeció al director de la cinta lo que había hecho por él; mientras, Daniel Guzmán, recibía muy emocionado las palabras del galardonado quien reconoció que, gracias a la película y a su trabajo, había vuelto a tener interés por estudiar y por trabajar y terminaba su discurso diciéndole: “Me has dado una nueva vida”.

Muy emotivos fueron también los agradecimientos del propio Daniel Guzmán, que se hacía con el galardón a Mejor Dirección Novel, y que dedicaba el premio a su también nominada abuela, Antonia Guzmán.

Por su parte, Natalia de Molina se hacía con el premio a Mejor Actriz Protagonista y reivindicaba el papel de las mujeres en el cine, ante el los aplausos y el clamor de los asistentes.

Y, como no, Dani Rovira, que conseguía dar a la gala ritmo y humor con sus monólogos y con los momentos que compartía con los nominados y asistentes a la ceremonia.

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1 Comentario

  1. Vaya tostón! Gracias a Rovira se pudo medio salvar pero por lo demás parecía que estaba pensado para aburrir al personal.
    Realización mejor que no salga en los créditos, no se puede cometer más fallos, falta de ganas o profesionalidad?

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