Sergio García ha ganado el Masters de Augusta tras derrotar en un mano a mano a Justin Rose, al que superó en el hoyo 73 y convirtiéndose en el tercer español que consigue lograr esta gesta tras Severiano Ballesteros y José María Olazabal.

El ganador no dudó en dedicar su premio a Ballesteros.

El Augusta National Golf Club fue testigo del duelo titánico que protagonizaron el golfista inglés Justin Rose y el español Sergio García, quienes retrasaron al máximo el partido que decidiría cual de los dos golfistas se enfundaría la chaqueta verde.

Ambos golfistas fallaron su ‘putt’ en el ‘green’ 18, al cual retornaron en el ‘playoff’ dejando atrás los 71 hoyos que les habían llevado hasta allí. Era la última oportunidad para alcanzar la gloria. Era un todo o nada.

Quizás fue por el cansancio, los nervios del momento o simplemente un error de concentración. El caso es que Justin Rose falló el segundo ‘putt’ y Sergio García golpeó la bola con decisión y elegancia. El español no perdonó y a la primera cerró con ‘birdie’ un partido histórico con el que se adentra en el olimpo de los grandes.

18 años después un golfista español vuelve a enfundarse la chaqueta verde. La primera para un Sergio García (37 años) que no está dispuesto a quitarse para compartirla con nadie.

Sergio García llegó al golf español cuando Seve le dejaba notas de ánimo y coraje a José María Olazabal en el vestuario del Augusta National Golf Club antes de partir a la caza de sus dos chaquetas verdes. Así comenzó a contemplar de cerca de sus ídolos, antes de intentar asumir su herencia. Tenía 19 años. El miércoles, Sergio García recibió un mensaje de ánimo y fuerza de Olazabal.

“Seguro que lo habría recibido también de Seve, pero, obviamente, no pudo, pero el de José María fue especial. Sabe decir muy bien las cosas. Significa mucho para mí. Seve y él fueron mis ídolos cuando crecía. No puedo imaginar lo que significaría unirme a ellos como ganador del Masters”, explicaba a diferentes medios, como El Mundo, el gran triunfador del día para España.
Para ganar la chaqueta verde, García debió defenderse frente a jugadores ascendentes, para los que en su momento había sido ídolo, como Jordan Spieth, 14 años más joven, o como Ricky Fowler, que aún no ha cumplido los 30. En ese puesto de ídolo destronable compartía papel con su compañero de partido, el inglés Justin Rose, también de la quinta del 80 y con el que le une también su convicción de que la Ryder Cup es la competición que manda por encima de todas y de que como Europa no hay ningún equipo. García, como Rose, sufrieron las fuerzas moralizantes que dominan el deporte, que les exigen que cumplan las expectativas que otros han fijado para ellos. Si no, serán blufs para siempre.

Personalidades de la vida política, social y deportiva de Epaña no han dudado en felicitar a Sergio García a través de las redes sociales. Aquí ponemos algunos ejemplos:

 

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