El PP ha tardado en reacciones, y es que la estrategia socialista, incluida en la sesión del Congreso a última hora de a tarde, les ha pillado entretenidos con la emoción que embargaba a sus señorías populares tras la intervención de José María Aznar en la Comisión de Investigación sobre la Corrupción Popular. Así, a la chita callando, los socialistas han metido un gol por la escuadra al aprobar una ley de violencia de género que anula el veto del PP en el Senado a los Presupuestos.

“Era para verles las caras”, afirma una diputada socialista con experiencia en el sector Económico. “la estrategia no es nueva y la han desarrollado todos los Gobiernos, hasta los del PP, pero este gol no se lo esperaban”.

El Gobierno aprovechó ayer por sorpresa un resquicio legal para poder acelerar la vía para eludir el veto que el PP impondrá en el Senado para que Sánchez pueda aprobar sus primeros presupuestos del Estado.

Pese a que el Congreso también aprobó ayer la toma en consideración de la reforma de la ley de Estabilidad Presupuestaria que aprobó el Gobierno, que ahora iniciará una lenta tramitación, el objetivo de la jugada parlamentaria es acelerar los plazos. Y lo hizo a través de una enmienda a una ley para impulsar la lucha contra la violencia de género, lo que lograría la reforma exprés de la ley de Estabilidad, de forma que si el Senado veta el proyecto de presupuestos, pueda volver al Congreso y obtener luz verde. La artimaña es evidente, pero en la guerra vale todo. “Es una vía perfectamente legal y constitucional, que se ha usado muchas veces”, defienden en el grupo socialista.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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