España quedó conmocionada hace 20 años por el cruel atentado en Sevilla del matrimonio compuesto por el concejal del PP Alberto Jiménez Becerril y su esposa Ascensión García. Dejaban tres hijos menores, uno de ellos recién nacido.

A pesar de que desde las organizaciones de víctimas de ETA se ha insistido hasta la saciedad que no hay víctimas de segunda, lo cierto es que desde el Gobierno, y en la página oficial del Ministerio del Interior, se ha colgado el video de recuerdo por el malogrado matrimonio sevillano, cosa que no ocurre con otras víctimas en las fechas en que se conmemoran el resto de atentados de la banda terrorista, salvo en el caso del aniversario de Miguel Ángel Blanco.

De esta forma el Gobierno trata de rentabilizar, una vez más políticamente, a sus víctimas.

El cruel asesinato del matrimonio sevillano fue a la 1.25 de la madrugada, en la esquina de su casa, cuando volvían, como todos los jueves, de tomar unas copas con sus amigos. Sus tres hijos dormían mientras sus padres se desangraban en la esquina de su calle. El parte médico calificó las heridas del matrimonio de “incompatibles con la vida”. Nadie vio nada.

Sus familiares, su partido a nivel particular y Sevilla o España entera si lo dese, puede recordar y llorar la salvajada de hace 20 años. Pero a nivel gubernamental, hay casi otros mil asesinados que recordar con el mismo respeto.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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