Las mujeres, no nos podemos permitir caer en la pérdida de derechos y privilegios en los que a mi parecer estamos comenzando a caer en los últimos tiempos. No debemos permitir que la crisis provoque una involución social que nos lleve a encontrarnos en una posición de inferioridad frente al hombre como antaño. La tendencia era, hasta hace unos años, avanzar construyendo planes de igualdad, ampliando el derecho a la conciliación, penalizando la violencia de género, a través de las cuotas de participación que, en cierto modo son una discriminación positiva para la mujer, etc.: todas estas iniciativas configuraban una manera de resarcir milenios de atraso.

Las tendencias legislativas en España con los recortes en gasto social, nos afectan directamente a las mujeres y, lo peor de esto, es que se produce en un momento en el que el riesgo de exclusión social y de pobreza está creciendo de manera alarmante en España, afectando directamente a las familias monomarentales situándolas por debajo del umbral de pobreza.

En cuanto a la Prevención Integral contra la violencia de género, han desaparecido los Planes Personalizados de asistencia a las víctimas, desaparecen las campañas de prevención contra la violencia y se está reduciendo progresivamente la red de apoyo social para las mujeres víctimas de violencia de género.

La crisis y los recortes están incrementando el riesgo de las mujeres y de sus hijos.

Las campañas en las que se anima a la mujer a denunciar, está comprobado que aumentan el número de denuncias, por lo tanto resultan efectivas frente al problema de la violencia. La denuncia protege y es importante que las mujeres confíen en dar ese paso.

El Gobierno de Rajoy, ejerce sobre las mujeres una modalidad de violencia de género que no contemplan las leyes, pero que, a mi juicio, es igual de grave que la ejercida por el maltratador “al uso”.

Son los recortes que directamente nos afectan a nosotras por el simple hecho de ser mujeres: la reducción del presupuesto en medicina preventiva afecta a la mujer en la realización de mamografías, una prueba realmente eficaz para detectar un cáncer de mama a tiempo; el tremendo recorte en atención a la dependencia afecta a la mujer de lleno, primero porque en nuestra sociedad cuando en un hogar hay un dependiente, sea un menor discapacitado o un abuelo, generalmente quien se hace cargo de ellos, es la mujer; y segundo porque los puestos de trabajo generados a raíz de la entrada en vigor de la Ley de Dependencia eran en su gran mayoría femeninos.

Estas medidas o recortes relacionados con la dependencia son negativas para el cuidado, para el empleo femenino, para la conciliación de la vida laboral y familiar, para los que se ocupan de cuidar.

Es posible afirmar que si en sus primeras décadas de andadura la Constitución y su desarrollo posterior propiciaron la erradicación de las discriminaciones legales hacia la mujer reconociéndoles la titularidad de los mismos derechos reconocidos a los hombres, ha llegado la hora de que su potencial transformador de la realidad se proyecte sobre las discriminaciones sociales logrando también la plena igualdad entre hombres y mujeres en el ejercicio y disfrute de los derechos.

Ahora bien, conviene tener presente, que cuando, como es el caso de las mujeres, se combaten discriminaciones arraigadas en patrones morales y culturales, es mucho más complicado.   Para conseguir la equiparación efectiva y real de derechos entre hombres y mujeres hace falta que se modifiquen actitudes y conductas de unos y de otras que quedan fuera de la regulación legal. En este punto resulta imprescindible el recurso a la educación.

Hoy, sin duda la educación es la principal herramienta para lograr acabar con todo tipo de diferenciación de poder y de sexismo. Este es el camino más largo, pero también el más seguro para que todos podamos ganar la batalla por los derechos de la mujer. Y ello no sólo con el objeto hacer justicia con las mujeres, sino también y, en el desarrollo de los artículos 9.2 y 14 de la Constitución, para alcanzar una sociedad más democrática, más justa y más solidaria.

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