Gloria Fortún © Foto de Elena Fortún Menor.

Gloria Fortún (Madrid, 1977) es escritora, traductora y activista feminista y LGTB+. Estudió filosofía y filología inglesa en la universidad, y en la actualidad se dedica profesionalmente a la traducción, a impartir talleres y charlas literarias, y a la gestión del espacio y las redes sociales del colectivo feminista Fundación Entredós.

Entre las obras que ha escrito o en las que ha colaborado, destacan Charlotte Brontë, una biografía infantil y juvenil de la escritora (ilustrada por Isa Vázquez), y el libro de relatos colectivo Ábreme con cuidado, en el que nueve autoras españolas escriben un relato tomando como base la vida de una gran escritora como Virginia Woolf, Emily Dickinson o Gloria Fuertes.

Después de seleccionar, traducir y prologar el exitoso libro de relatos La nueva mujer para la editorial Dos Bigotes –volumen formado por diez relatos de escritoras estadounidenses del s. XIX–, acaba de publicar la traducción de Cómo acabar con la escritura de las mujeres, un revolucionario ensayo de la escritora Joanna Russ, publicado originalmente en 1983, donde se exponen las estrategias que la sociedad ha usado para ignorar o menospreciar a las mujeres que producen literatura. Entre sus próximos proyectos se encuentra la traducción de un libro de la escritora y activista sioux Zitkala-Ša para la editorial feminista, de reciente creación, Ménades Editorial.

 

¿De todas las actividades relacionadas con la cultura y la literatura que llevas a cabo cuál dirías que es la más gratificante (escribir, traducir, impartir talleres literarios…)?

Tengo la suerte de participar en muchas de las facetas del universo literario y todas ellas me apasionan, porque tienen que ver con la creatividad y la creatividad es vida. Una siempre tiene que estar del lado de la vida. Traducir es tener la oportunidad de sumergirse en el imaginario de una autora de una forma privilegiada, además de sentirte embajadora de ella en tu lengua. Es una responsabilidad inmensa, pero también un honor. Sin embargo, diría que es cuando escribo mis propios textos que soy más feliz, sobre todo cuando logro eso que la autora rusa Lidia Chukóvskaia llama inmersión, una especie de trance mediante el cual de la nada sale algo. Escribir es para mí un territorio de libertad, quizá el único.

«ESCRIBIR ES PARA MÍ UN TERRITORIO DE LIBERTAD, QUIZÁ EL ÚNICO»

 

¿Qué es para ti el feminismo y cómo de importante es en tu vida y en tu profesión?

Ser feminista es participar de forma teórica y práctica en el movimiento de justicia social por excelencia, el que defiende que tu género no limite nada de lo que quieras ser en esta vida y que tiene en cuenta las intersecciones que nos recorren a todas las personas: raza, sexualidad, clase social… En mi profesión es fundamental porque mediante la labor de genealogía literaria que hacemos las feministas en este campo recuperamos a nuestras madres literarias y nos damos cuenta de que no venimos de la nada, sino que formamos parte de una larga estirpe de escritoras de todos los tiempos. Escribir, traducir, ¡tener voz! ¿Hay algo más potente que una mujer que alza la voz, que habla de lo que a ella le importa y que lo hace reconociendo a las que vinieron antes?

«SEGUIMOS VIVIENDO EN UNA CULTURA PATRIARCAL»

 

¿Qué ha supuesto para ti traducir un libro tan importante para las mujeres como es Cómo acabar con la escritura de las mujeres? ¿Por qué crees que se ha tardado tanto en volcar al español?

Traducir esta obra fundamental de la crítica literaria feminista ha sido un sueño hecho realidad y siempre estaré agradecida a las editoriales Dos Bigotes y Barrett por haberme encomendado a mí esta tarea. Ver el entusiasmo con el que está siendo recibido y la potencia que tiene este artefacto revolucionario para remover conciencias está siendo emocionante. Joanna Russ lo escribió hace treinta y cinco años y, sin embargo, puesto que seguimos viviendo en una cultura patriarcal, continúa siendo de una vigencia apabullante. Creo que nuestro país ha tenido una cultura literaria muy rígida —con maravillosas excepciones, por supuesto— e inmersa en el canon universal, es decir, masculino. Por eso, obras irreverentes escritas por subversivas autoras de ciencia ficción como Russ han tardado tanto en aterrizar por estas lindes.

 

Joanna Russ, en su lúcido ensayo, nos habla de una serie de sesgos o estrategias que los hombres han utilizado a lo largo de la historia para menospreciar, silenciar o minusvalorar la literatura escrita por mujeres, ¿cuál crees que es, a día de hoy, la estrategia más peligrosa?

Todas ellas siguen practicándose y son peligrosas. Quizá el doble rasero del contenido, mediante el cual se da más valor a unas experiencias que a otras y por tanto los temas que abordan las mujeres son secundarios y su literatura infravalorada, y la falta de modelos a seguir, sean las más flagrantes. La ausencia de escritoras en el canon hace que veamos a las que sí están como excepciones que confirman la regla de que la buena literatura es la que hacen los hombres.

«MEDIANTE LA GENEALOGÍA LITERARIA RECUPERAMOS A NUESTRAS MADRES LITERARIAS»


El libro de Joanna Russ fue publicado en 1983, pero asombra lo aplicables que siguen siendo sus argumentos al momento actual. ¿Crees que las mujeres escritoras están igual o mejor que cuando Russ escribió su ensayo?

Por una parte estamos mejor porque las mujeres nos hemos librado de ser estigmatizadas —o al menos no lo somos con la gravedad de otros tiempos— por elegir profesiones intelectuales, no casarnos, no ser madres… Por otra parte, seguimos formando parte de una sociedad patriarcal, racista y con un capitalismo más feroz si cabe, por lo que sigue siendo más difícil para nosotras dedicarnos a la creación literaria. Y sin embargo lo hacemos.

¿Hasta qué punto crees que ser mujer y tener una orientación sexual distinta a la heterosexual afecta al éxito en el mundo literario? ¿Crees que sigue existiendo una doble discriminación en relación al género y la diversidad afectiva y sexual?

Si eres lesbiana, por ejemplo, y escribes una novela en la que la protagonista también lo es, se calificará como «literatura lésbica». Aunque el tema sea un asesinato, un drama familiar, la deforestación del Amazonas, o qué sé yo. Y esto hace que solo lo lea un determinado público, cuando yo como lesbiana he leído todo tipo de obras. Aquí perdemos todas. Las que escribimos, porque los prejuicios limitan nuestra audiencia, y quienes leen, porque la diversidad siempre suma, siempre enriquece.

«LA AUSENCIA DE ESCRITORAS EN EL CANON HACE QUE VEAMOS A LAS QUE SÍ ESTÁN COMO EXCEPCIONES QUE CONFIRMAN LA REGLA DE QUE LA BUENA LITERATURA ES LA QUE HACEN LOS HOMBRES»

 

¿Qué nos estamos perdiendo al estudiar y perpetuar un canon literario y cultural eminentemente masculino? ¿Qué aporta la literatura escrita por mujeres que no esté presente en la literatura masculina?

Lo más importante es que nos estamos perdiendo a muchísimas escritoras de inmensa calidad. Tantos mundos, tantas creaciones fabulosas. La literatura escrita por mujeres aporta la mitad del cielo, como se decía en la China comunista. No estar es tener una perspectiva incompleta y pobre de la vida.

 

¿Qué tipo de medidas se podrían tomar para paliar las desigualdades de género en el mundo literario? ¿Qué podemos hacer para que se lea a más mujeres y, sobre todo, mujeres procedentes de minorías (racializadas, de países descolonizados, de otras etnias y culturas…)?

Las editoriales tienen que seguir apostando por publicar autoras y autores minorizados, tienen que correr riesgos. Las publicaciones literarias digitales y de papel y los suplementos culturales deben asegurarse de que su plantel de firmas es diverso. Las lectoras y lectores pueden aprender a salir de su zona de confort y atreverse a leer algo diferente y a apostar por las pequeñas editoriales que están sacando sus libros con tanto cuidado y amor.

«QUE TU GÉNERO NO LIMITE NADA DE LO QUE QUIERAS SER EN ESTA VIDA»

 

¿Crees que el público general y la crítica leen –y juzgan– igual un libro escrito por un hombre que uno escrita por una mujer?

Sigue habiendo sesgos, prejuicios e ideas preconcebidas. Pero las mujeres somos diversas y nuestra literatura también.

 

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente? ¿Hacia dónde se dirige Gloria Fortún?

Quiero dedicar el tiempo que se merece a terminar mi novela y también estoy trabajando en un poemario.

Cómo acabar con la escritura de las mujeres (Editorial Dos Bigotes y Editorial Barrett, 2018).

 

CUESTIONARIO BREVE

 

Una referente feminista

Tantas… Una de antes, Gloria Anzaldúa. Una de ahora, Virgie Tovar.

Un libro escrito por una mujer que no te canses de recomendar

En Gran Central Station me senté y lloré, de Elizabeth Smart, traducido magistralmente al castellano por Laura Freixas.

«NOS ESTAMOS PERDIENDO A MUCHÍSIMAS ESCRITORAS DE INMENSA CALIDAD»

El libro que has traducido del que te sientes más orgullosa

La nueva mujer, porque me dieron vía libre para seleccionar los relatos del libro y tuve el privilegio de traducir por primera vez al castellano maravillas como Un jurado de sus iguales de Susan Glaspell.

Tu escritora preferida de todos los tiempos

Charlotte Brontë.

Una escritora contemporánea por la que sientas predilección

Helen Oyeyemi, por ejemplo. Hay tantas…

Un libro de temática LGTB imprescindible

Barroco al alba, de Nicole Brossard.

Una autora aún por descubrir para el gran público.

Isabel González. Será muy grande. Ya lo es.

Un libro sobre feminismo que te haya abierto los ojos.

Este puente, mi espalda.

El libro que te hubiera gustado escribir

Oscuridad total, de Renata Adler.

Una mujer que te haya marcado

Mi madre, porque me enseñó lo que es el amor. Y sin amor no se puede hacer nada que merezca la pena.

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