Cuando en 2015 Serena Williams derrotó a Garbiñe  en la final de este mismo gran slam la estrella norteamericana le dijo a nuestra tenista que no se preocupara, que algún día lo ganaría. Tenía Muguruza, entonces, 21 años. Dos después la hispano-venezolana ya tiene en su historial un Wimbledon y no será el último, seguro.

La clave de un resultando tan aplastante, tan apabullante, estuvo sin duda en el décimo juego. Con 4-5 a su favor y una doble oportunidad de romper el servicio la norteamericana, Muguruza se sobrepuso. Ganó el juego y ya no volvió a perder ninguno.

Porque desde ese momento la cabeza y el cuerpo de Venus Williams ya no estaban en Londres. Acostumbrada a dominar el juego no supo cómo reaccionar al ver que su oponente de este sábado no solo aguantaba sus zambombazos sino que la respondía con su misma medicina.

Al final, Garbiñe apenas si necesitó setenta y cinco minutos para ganar esta final. Muchos esperábamos este resultado pero no de la forma que se produjo. Se le dan bien las Williams. Ante Serena en Roland Garros y ayer sobre la yerba a Venus. Garbiñe Muguruza logra un histórico triunfo y ya es la Venus de Wimbledon.

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