Reconozco que desde la final de Roland Garros 2016, Garbiñe Muguruza me cautivó por completo. Tras ese épico partido en el que derrotó ni más ni menos que a Serena Williams. Demostrando la hispano venezolana, por entonces con 22 añitos, que podíamos tener el relevo tan esperado de Arancha Sánchez Vicario y Conchita Martínez.

Condiciones físicas y técnicas las tiene para dar y tomar, pero su todavía prometedora carrera no ha tenido más triunfos importantes desde ganar en la tierra francesa. Por problemas familiares de su entrenador Sam Sumyk, nuestra tenista recurrió a Conchita Martínez, que la conoce muy bien, para que la dirigiera su destino en Wimbledon.

Superadas las tres primeras fases no le pudo tocar a Muguruza peor rival en octavos. Ni más ni menos que la actual número uno en el ranquin WTA, la germana Angelique Kerber.

Que desde el primer punto demostró el porqué de su liderazgo. Firme al fondo de la pista y con golpes ganadores difíciles de obtener respuesta. Aun así le costó llevarse el primer set (6-4) logro en el que mucho tuvo que ver la gran cantidad de errores no forzados por parte de Garbiñe.

Asomó la duda de que el partido acabaría rápido con un pequeño bache de nuestra tenista. Probablemente porque para ganar su servicio continuaba teniendo muchas más dificultades que cuando le tocaba a la alemana hacer lo propio.

Pero no. Muguruza lució su mejor tenis en la parte final del segundo set hasta lograr adjudicárselo con el mismo tanteo (4-6) que se dio en el primero aunque ahora a su favor. Llegábamos al definitivo tercer set que no pudo comenzar de peor forma.

En el primer juego perdió su servicio Garbiñe, recuperándolo en el cuarto pero volviendo a cederlo en el siguiente. Más por fallos, quizás por precipitación, de la nuestra que por aciertos de Kerber.

Nada estaba decidido porque continuó el carrusel de breaks. Las fuerzas comenzaban a flaquear en ambas partes y por eso tener el saque a favor era más una desventaja que otra cosa.

Así se llegó al 3-4 en un juego que duró más de diez minutos. Kerber quedaba entonces con la responsabilidad de hacer valer su servicio. Y lo hizo, como también lo haría Muguruza, poniéndose con un esperanzador  4-5 y nuestra tenista no desperdició la oportunidad.  Yendo de menos a más con ese nuevo 4-6 logró una de sus más importantes victorias. Garbiñe Muguruza derrota a la número uno mundial y se cuela en los cuartos de final de Wimbledon.

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