En los últimos tiempos a muchos se les esta llenando la boca, espero que no la cabeza, diciendo que la crisis ya es producto del pasado, que estamos mejorando, que nuestra economía crece a un ritmo muy superior al esperado, no voy a entrar aquí a desmentirlo con inútiles bailes estadísticos, bastaría con citar las cifras alarmantes de pobreza o el computo de masa salarial que demuestra que efectivamente trabajan mas personas que hace tres años, pero que el salario y las horas trabajadas han disminuido a niveles de miseria.

La actividad ha subido, con contratos basura a tiempo parcial, fundamentalmente en el sector servicios, subiendo ligeramente la industria y manteniéndose sin actividad el sector de la construcción, culpable con la banca y la consecuente aportación política de la burbuja que tantos predijeron y que al final explotó junto a la aparición de tantos y tantos casos de corrupción

La construcción solo sube ligeramente en grandes ciudades fundamentalmente Madrid y Barcelona y en algunas zonas de playa, en el resto del país no da señales de vida y de momento no se la espera.

Lo que llevo tiempo preguntándome en si en este gran impase hemos estudiado y descubierto las causas fundamentales que han producido esta gran crisis con el fin de tomar las correspondientes medidas preventivas para que cuando de verdad se inicie la recuperación no volvamos a caer en los mismos errores, patología que al parecer va intrínsecamente ligada a nuestra idiosincrasia.

Como primera medida correctora lógicamente estaría el planeamiento urbanístico. ¿Es posible que cualquier plan general de ordenación urbana sea algo tan vacuo que pueda ser interpretado por la mente normalmente privilegiada del concejal de turno?, puede ser que existiendo una norma que indica claramente líneas, alturas, edificabilidad y demás características que harían de la licencia de obras un derecho adquirido, dependiendo del equipo de gobierno se pueda edificar o no.

Al parecer no es suficiente, la operación Chamartín, o la cooperativa de las cocheras de Metro, Plaza de España, por citar los casos mas mediáticos, son ejemplos claros de que la interpretación política, esta muy por encima del ordenamiento urbanístico, es evidente que teniendo estas prerrogativas las posibilidades de enriquecimientos ilícitos por parte de concejales o alcaldes, responsables políticos de juzgar y sentenciar, son mucho mayores.

Por supuesto he preguntado a los ayuntamientos si tienen previsto modificar los planes generales de ordenación de tal manera que sean una verdadera herramienta de seguridad jurídica para el administrado que quiere construir y en todos los casos han negado la mayor, “lo que hay es suficiente”, “nosotros hacemos lo que dicen los informes técnicos”, hasta una gerente de urbanismo nombrada hace poco se ha sentido ofendida, ¡solo faltaba!, toda norma debe poder ser interpretable ¿Entonces en que consistiría mi trabajo?, ¡Podre decir si ese proyecto no me gusta! al parecer no quieren ir por el camino de la legalidad, se les acabaría el poder y lo que conlleva.

He estudiado si en esta época en alguna CCAA, dado que el gobierno central lo ha obviado deliberadamente, han optado por un cambio legislativo que corrija la máxima de que todo el suelo es urbanizable y que todo el planeamiento es interpretable, y he encontrado tramitaciones de leyes autonómicas en Canarias Madrid y Galicia, además Andalucía, Baleares, Cantabria, Aragón y Castilla la Mancha han realizado reformas importantes en sus normativas, pero mi gran sorpresa ha sido que todas van por un mismo camino mas suelo, mas desprotección y mas desregulación. Parece ser que a los políticos al margen de su ideología, si eso aun existe, no les interesa que el gran pastel se les escape de las manos.

La segunda medida correctora está en la ejecución de los proyectos técnicos ¿es posible, como estamos saciados de ver, que una obra pueda tener incrementos en sus presupuestos desde el 10% hasta el 150%? Parece ser que si y parece ser que eso solo pasa en las obras de las administraciones publicas de cualquier índole, obras en las que algún político está por medio, ¿se hacen tan mal los proyectos en especial las mediciones y los presupuestos? ¿Quien ha medido y certificado las partidas de obra lógicamente no medidas ni presupuestadas?, hace pocas fechas en una reunión en Berlín relacionada con el sector, un arquitecto Alemán decía con sorna que mientras ellos para una vivienda unifamiliar hacían un proyecto integral de un mínimo de 500 paginas y mas de cien planos, en España ese tipo de proyectos no se había realizado ni para la ejecución de la M30.

Es como mínimo curioso que analizadas las ultimas cooperativas de viviendas construidas en Madrid la desviación presupuesto de obra-ejecución no ha sobrepasado el 5%. ¿qué es lo que falla en las administraciones? ¿los técnicos, los políticos o todo el sistema? ¡si hasta existen leyes de contratos de las administraciones publicas! Se ha tomado alguna medida para exigir que los proyectos sean tan completos que sea prácticamente imposible cualquier tipo de cambio, los colectivos profesionales de proyectistas y directores de obra no se dan por aludidos, las escuelas técnicas de donde están saliendo futuros proyectistas tampoco y por supuesto todo el sistema que ha vivido y muy bien de las posibilidades de ir aumentando los presupuestos sobre la marcha mucho menos.

Otra cuestión preocupante es conocer, si en este tiempo de crisis nos hemos preparado para afrontar una ejecución de obra mas industrializada, de mayor calidad, mas ecológica y menos dependiente de combustibles fósiles y de gastos eléctricos innecesarios. Obras mas limpias, el uso de menos ligantes en base a morteros y agua y la utilización de sistemas prefabricados, mas baratos, limpios, duraderos y eficaces, aislantes mas efectivos, instalaciones de energías limpias y autosuficientes mas placas solares, robar en calor a la tierra con sistemas geotérmicos, recuperación de aguas, cogeneración de energías, bienestar acústico…etc. Todo ello diseñado con precisión industrial, medido y valorado con la máxima exactitud para que sea construido por empresas con capacidad suficiente para su ejecución.

Se ha hablado mucho de los cursos de formación subvencionados como elemento de financiación, y en algunos casos de enriquecimiento personal, que gestionan las organizaciones patronales y sindicales, pero aunque se haya desviado parte del capital destinado a formación cursos se han impartido y muchos, solo en la CCAA de Madrid hay una oferta para el presente año de mas de 5.200 cursos y así mayor o menos numero en todas las comunidades autónomas, miles de cursos a elegir tanto para parados, trabajadores y empresarios, pues bien después de realizar muchas búsquedas solamente he encontrado un curso especializado para trabajadores de la construcción sobre nuevas tecnologías, alguno sobre placas solares y muchos de albañilería tradicional, muchos menos que de cocina, peluquería, internet o manejo de redes sociales, por lo que hay que deducir que cuando vuelva la actividad ni empresarios, ni trabajadores, ni técnicos estarán preparados para ejecutar con garantías una construcción sostenible, en los que a la vez que se reduce el consumo de recursos naturales, se mejora la cuenta de resultados de explotación futura, se incrementa el confort y la salud de sus ocupantes y se mejora así su calidad de vida.

Visto todo lo anterior ¿que futuro espera al sector cuando este vuelva?, ¿cuándo las administraciones empiecen a tener dinero para sus despropósitos, seguirán realizándose obras con grandiosas desviaciones presupuestarias?, no existe ningún indicador que nos genere un soplo de esperanza de que no sea así.

En cuanto a lo privado, lo primero que hay que esperar es que si bien los intervinientes en el proceso constructivo se están echando una larga y obligada siesta, sin despertarse para ponerse al día, los bancos no vuelvan a las andadas y los despierten, recordemos que fueron ellos los que repartieron hipotecas a diestro y siniestro algo que de momento nos ha costado mas de seis mil millones de euros a todos los contribuyentes, no obstante es posible que el grifo del dinero empiece a gotear dicen que con mas sensatez, y seguiremos construyendo viviendas de alto precio, con procesos constructivos anticuados, con elevadas tasas de accidentes de trabajo, instalaciones obsoletas y con unos altísimos y para muchos de sus ocupantes impagables consumos energéticos.

Eso si, seguiremos construyendo dependiendo del gusto o del precio del concejal o del alcalde de turno.

 

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