Faltaban los 5 diputados del PNV para cerrar el círculo y llegaron. Hicieron el más difícil todavía: apoyar la moción de censura a un gobierno al que una semana antes le habían aprobado los presupuestos. Claro que el probable nuevo gobierno también se contorsiona: gobernará con los presupuestos que hace una semana había denostado. ‘Spain is diferent’.

A todo esto, Rajoy desaparece y permanece encerrado en un bar desde las 3 de la tarde hasta las 10 de la noche. El humor hispánico dice que “ese sí que me representa”. Pero más allá de la broma y del desaire a la cámara, cabe especular sobre la interesante sobremesa. Cospedal, la portavoz de los comensales, dice que Rajoy no dimite.

Puede que sea un farol para que la perspectiva del Frankestein provoque un efecto vacuna. Pero puede también que los populares hayan calculado que es mejor que Rajoy ejerza de líder de la oposición del Frente Popular bis a que ese papel lo ejerza Rivera. Porque no se trata de ganar el hoy; se trata de ganar el mañana.

Y no hay buenas noticias para la nueva política. El Miura de Podemos se ha convertido en un gatito amaestrado. Ahora ya hasta igual quieren formar parte de este gobierno Frankestein interino. “El tiempo nos ha hecho aprender”, dicen Bescansa y Errejón. Pero es que para Ciudadanos el escenario también es letal. Lanzaron la piedra de la moción instrumental, escondieron la mano y se han convertido en irrelevantes. Ni Iglesias ni Rivera protagonizan las portadas de este viernes. La bisoñez se paga. La política es para los mayores.

Con todo, seguramente hay algo que se me escapa. Quizás el Rey haya movido también ficha. Este jueves ya hubo despachos informales. Pero tengo para mi que el escenario de la dimisión es más rentable para los populares. No evita la salida de Rajoy, pero sí la humillante patada en el trasero. Y sobre todo, obligaría a replantear el apoyo del PNV, a tener que renegociar todo. Y colocaría al Rey en una difícil situación si el nuevo candidato popular es -digamos- Feijóo, un hombre alejado de la política nacional. Al menos en apariencia…

Y como entre gallegos anda el juego puede que este sea el movimiento de ajedrecista cocinado ayer a fuego lento en un bar cercano al Congreso.

Lo más increíble es que la bolsa no haya castigado esta incertidumbre política. Así que probablemente alguien tiene las cartas marcadas.

 


El anzuelo del pescador

Trituradoras. Las trituradoras de los ministerios ya trabajan a destajo. Es la ceremonia de todo traspaso de poderes.

Cuestión nacional. ¿Qué significa “abrir un diálogo y desjudicializar el conflicto cataán?, ¿es que el posible nuevo presidente puede evitar que los jueces hagan su trabajo?, ¿y si resulta que Sánchez predica pero no les da trigo?

Zidane. Representa lo opuesto a la política española. Se va por la puerta grande en lugar de esperar a que le echen con agua caliente. La grandeza del fútbol frente a la miseria de la política.

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