Hubo un tiempo, casi cuarenta años, en el que los españoles a la hora de, por ejemplo, adquirir unos calzoncillos no podíamos elegir entre varias opciones sino que debíamos comprar lo que otros decidían por nosotros.

Esto sucedió durante la totalidad de la dictadura del general Franco y a causa de la llamada autarquía, es decir una política basada en que un Estado se abastece a partir de sus propios recursos evitando las importaciones. Vamos, que como no había divisas no se podían traer de fuera géneros y suministros.

Hasta ahí lo propio de un totalitarismo, nada nuevo.

El caso curioso de la España de Franco en este asunto es que esa autarquía enriqueció a determinados industriales catalanes que gozaron del mercado cautivo que les ofrecía en bandeja de plata el Movimiento nacido el 18 de julio. La SEAT incluida.

Y para éstos se enriquecieran y así no de “empreñaran” con el Régimen, el resto de los españoles pagábamos por unos artículos el doble o el triple de lo que costaban idénticas referencias en Europa, con la salvedad de la diferencia de la moneda.

¡Qué felices eran!, con sus campos de Polo, sus tenis, sus amarres en el náutico y sus lujosas torres en la Costa Brava. Y qué fácil era conseguirlo todo porque los idiotas de los españoles pagábamos tres veces por una prenda.

Claro, era lógico que esa situación terminara provocando el complejo supremacista catalán abonado por el ya existente de superioridad y una cierta paletería que impide ver más allá de la valla del propio corral.

Esa parte chusca de la burguesía catalana que se manifestaba a través de los excesos que cometía frente a otra buena parte de esa mima burguesía que se  empeñaba y esforzaba en desarrollarse intelectual, artística y humanamente e incluso algunos de ellos comprometiéndose políticamente en la lucha contra la dictadura.

Desde la muerte del aquel al que llamaban caudillo han pasado también cuarenta años y esos botifarrers parece que no se han dado cuenta de que actualmente en España existe la libertad de comercio y que nos proveemos de gayumbos, ahora sí, en donde nos da la gana sin que nos obliguen a comprar una, solo una, marca determinada.

Y justo cuando gozamos de nuestra libertad, otra vez son algunos burgueses catalanes los que aliados con unos que van contra todo, incluso contra ellos, se conjuran para que perdamos la opción de la diversidad y de la elección. Es  curioso que la Cataluña oficial solo se levantó contra España en los últimos 100 años en dos momentos en los que en el país se vivía en democracia: 1934 y ahora. Nunca contra Franco, que la pela es la pela. Porque en La Semana Trágica los que se sublevaron fueron los trabajadores a los que obligaban a ir al Rif a comer latas de sardinas y a morir indefensos.

Nos han llamado vagos, y hasta subnormales, sobre todo a nuestros hermanos andaluces y nos han acusado de comer de lo que les robábamos.

Pero, al final, ¿quién ha robado a quién? ¿Quién ha pagado sus lujos y sus excesos?

Ahora a España y a los españoles nos están metiendo en un lío morrocotudo que no hemos provocado nosotros, los ciudadanos, pero que si lo vamos a sufrir. Y todo ello porque algunos catalanes “no están a gusto” con nosotros. Juntos por el si, revoltosos y rancios, a ver si consiguen tots junts que las cosas vuelvan a ser como en la época de Franco y así volverse a enriquecer sin esfuerzo y que los vagos y subnormales tengamos otra vez más fácil la compra de los calzoncillos: solo una opción, así no hay que perder el tiempo pensando que es cosa no conveniente para las razas inferiores. Ya lo dijo Adolf Hitler.

 

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1 Comentario

  1. Madre mia, no tienes ni idea de lo que realmente pasa en cataluña,y tu eres periodista? compararlo todo con “gayumbos” descalificaciones tipo supremacistas, ect etc…de los articulos más demagogos, poco trabajados y poco útiles que he leido en mi vida.

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