Vivimos en una sociedad que ha estigmatizado el fracaso como un elemento a evitar, es este el ingrediente que se asume en la receta de los perdedores y por ende el elemento a evitar por toda aquella persona que desee liderar y triunfar en su proyecto personal, profesional o político.

Podemos asegurar así sin miedo a equivocarnos que uno de los mayores enemigos para lograr el éxito es al contrario de lo que pudiéramos pensar el de la estigmatización del  fracaso. Y todo por la propia asociación de elementos negativos que se asocian a la palabra fracaso como un antónimo en contraposición a la palabra éxito. Es aquí donde encontrarnos el primer error y el primer ingrediente de la construcción de nuestro proyecto de cambio y liderazgo hacía el éxito real.

Por un lado, el error, que no es otro que el de considerar al fracaso como antónimo del éxito cuando en todo caso este no es más que el detonante hacía el éxito y el camino hacia la consecución de nuestra meta u objetivo final. Es por lo tanto un error absoluto el miedo al fracaso, el miedo al error que sólo provoca nuestra propia incapacidad para emprender procesos de cambio y para arriesgarnos en ese deseo de lograr unos objetivos a los que en muchas ocasiones renunciamos no por el hecho de no poder ser alcanzados sino por el miedo a equivocarnos en el camino y aparecer ante nuestro entorno con un curriculum de fracasos  en nuestra hoja de vida.

Sin lugar a dudas la historia nos ha dado ejemplos de cómo personas triunfadoras han ido del fracaso en fracaso hasta el éxito final. He descubierto 999 formas de cómo no hacer una bombilla llego a decir Thomas Edison antes de lograr un invento que sirvió para revolucionar su tiempo y marcar un antes y en después.  Encontramos así en el fracaso  no un antónimo al éxito sino un ingrediente inicial y necesario hacía el mismo. Por todo ello, el primer objetivo que toda persona emprendedora debe de llevar a cabo es el de relativizar el fracaso e interiorizar como primera lección que el aumento de la tasa de fracasos en tu proceso construcción de un proyecto de éxito te acerca más a la consecución del mismo  que el hecho de evitar el fracaso por miedo a no lograr el éxito, algo que el Premier ingles Winston Churchill resumía en una de sus memorables citas “.

El éxito es ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”, algo claro que no pone más que el dedo en la llaga sobre esta cuestión tan incrustada en muchas ocasiones en el ADN de nuestra sociedad.

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