La formación de un Gobierno en Italia se ha vuelto virtualmente imposible: ayer se hacía pública la renuncia del jurista Giuseppe Conte a convertirse en Primer Ministro, tras conocer el veto del Presidente de la República Sergio Mattarella a nombrar a Paolo Savona ministro de Economía. Un galimatías político en el que La Liga y Movimiento 5 Estrellas se han dado de bruces al intentar poner a un euroescéptico en el Gobierno.

Ahora, con la sorprendente renuncia de Giuseppe Conte a intentar formar Gobierno, se abre la puerta a la convocatoria de elecciones en 83 días. Durante la tarde de hoy también los líderes de la ultraderechista LN, Matteo Salvini y del antisistema M5S, Luigi Di Maio, se reunieron con Mattarella en la tarde del pasado domingo, y el presidente de la República ya venía anunciando que no iba a ser un mero notario que firmase los nombres que le pusieran encima de la mesa.

Tanto La Liga como Movimiento 5 Estrellas plantearon a Savona como el último clavo en el ataúd político de la paciencia de Mattarella, un economista que defiende la posibilidad de salir de la moneda única en uno de los países fundadores de la Unión Europea.

Un escenario ahora donde todas las encuestas otorgan un importantísimo aumento de votos de La Liga de Matteo Salvini, que desempolvó su repertorio más radical y antieuropeo y puso en cuestión el nivel democrático de Italia: “¿Somos una colonia Alemana?”. Una actitud que choca frontalmente con la del Presidente de la República, que ya había pedido “a alguien coherente con el acuerdo de gobierno, un exponente que no sea visto como autor de una línea que podría provocar la salida de Italia del euro. Algo que es muy distinto a un intento de cambiarla desde el punto de vista italiano”.

Mattarella anunciaba el veto a Salvini asegurando que “nadie podrá acusarme de haber obstaculizado la formación de este Gobierno”. El artículo 92 de la Constitución italiana otorga al presidente la potestad para el nombramiento del primer ministro y de su equipo. También el de oponerse a los nombres sugeridos.

El acoso y derribo sufrido por Mattarella y el Palacio del Quirinal en las últimas horas (el M5S llegó a amenazar con activar el mecanismo legal para destituirle por, supuestamente, violar la Constitución) constituye la superación de la última frontera en la descomposición institucional que atraviesa Italia. La crisis política se agrava y se desconoce por el momento cuál será la decisión que tomará el Jefe de Estado.

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