No quiero hacer balance del año que acaba de concluir, únicamente pretendo constatar que no estoy de acuerdo con el mundo que entre todos hemos configurado, no importa los ámbitos: políticos, sociales, absolutamente deshumanizados, solamente al servicio de unos pocos, siempre los mismos, atentos solo a la Economía y al Capital.

Los pobres son (somos) cada día más pobres, con dificultades para sobrevivir, para cuidar de sus familias: comer-vestir-estudiar-trabajar. Escasea el trabajo y las previsiones son espantosas, sueldos vergonzantes, sin horarios fijos, sin contratos.

La única solución al momento actual, que esperamos concluya pronto, pasa por emigrar a países donde las capacidades de nuestros jóvenes y menos jóvenes sean aceptadas y remuneradas mientras que, nuestro país, está quedando huérfano de científicos-médicos-economistas que podrían ayudar a levantar al país. ¿No se dan cuentas nuestros Gobiernos?

Los ricos -es decir, las familias de turno-, cada vez con mayor capacidad de riqueza que No revierte en sus empresas como debiera, creando futuro y esperanza. Solo a su beneficio particular.

Siempre he abogado por el mundo de los seres humanos, no importa su pensar, su origen, lugar de residencia. Anhelo, un mundo que posibilite la Educación, la Sanidad, la Vivienda, el Trabajo, a todos por igual. No importa si ha nacido en Europa-Asia-África-América u Oceanía. Si su piel es blanca u oscura, si su lengua es diferente. Si su Religión o Ideología son distintas.

Solo exijo Respeto y, franca discusión, lo que yo entiendo por Palabra, esa varita mágica que, acompañada de Educación, pueden dar un vuelco al mundo para iniciar una nueva forma de vida, la que hoy disfrutan unos pocos, que No aceptan compartir riqueza a beneficio de todos.

¿Cómo actúan?

Imponiendo sus leyes selváticas de servilismo y adulación. Trabajaron sí, pero, muchos magnates y políticos llegaron donde hoy están, a partir de una palabra odiosa: diciendo Amén. Avasallando, exigiendo, No compartiendo con quienes tenían a su alrededor y habían formado parte tal vez de sus éxitos y vida.

Otro gran azote es la inoperancia respecto al Medio Ambiente. Sin aire, sin agua, “el mundo, nuestro Planeta Tierra, tiene los días contados” como afirmaban nuestras abuelas cuando algo no funcionaba. Derroche de agua, contaminación de ríos y océanos, con todo lo que supone para la fauna marina, excesivo gasto energético.

Productos Transgénicos, uso-abuso de hormonas para el engorde de animales, ya no sabemos lo que comemos.

Medicamentos para todo, sustitutivos de carencias: de cariño, de amor de padres, de soledad no buscada, de inactividad, de aburrimiento.

Se ha perdido una categoría que, antes, funcionaba: la clase media, las pequeñas y medianas empresas, las que, en cada Comunidad, sacaban adelante sus industrias, los dueños de las cuales conocían a sus trabajadores a los que mimaban, conocedores de que, su ayuda, había sido importante, que sin su colaboración, tal vez no habrían existido.

Ahora todas son Internacionales, no conocen a nadie, prescinden del que no les gusta, tal vez porque no se siente vasallo, cual los demás. “Si no te gusta, otros están esperando tu puesto”.

Las nuevas tecnologías han acabado siendo otra dificultad: roban muchos puestos de trabajo y, no todos estamos preparados para hacer, no importa qué, vía Internet.

Ojalá que este 2018 suponga, para todos, el inicio de una nueva Era, nueva forma de vivir-pensar-actuar.

Recuperemos aquella frase que hizo célebres a los tres Mosqueteros “Todos para todos”. Yo me apunto…

¡Feliz Año a todos!

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