La salida es lo más divertido del Gran Premio de España 2018, si por divertido entendemos lo mismo que los actuales dueños del Circo de la F1: espectáculo. El nunca suficientemente brillante piloto francés Roman Grosjean pierde el control de su monoplaza y se lleva a un par de compañeros puestos. A partir de ahí…

Se me cierran los ojos a medida que avanza la carrera, a pesar de los esfuerzos de Lobato en transmitir tensión donde no la hay. Aunque soy de los que piensan que es un lujo que Antonio Lobato haya vuelto como narrador, es el único capaz de conferirles a las carreras de bólidos un tono épico, de juego de tronos y luchas y egos.

Hay algún momento interesante, lo admito. Por ejemplo cuando Mercedes consigue engañar a Vettel y los chicos de Lauda y Toto Wolf logran que el alemán entre a cambiar neumáticos perdiendo su posición delante de Bottas. Y también el golpe -casi obligado: uno por gran premio- de Max Verstappen, quien sin embargo y a pesar de haberse quedado sin medio aleron sigue corriendo y hasta acaba tercero.

El adelantamiento de Fernando Alonso a Leclerq es quizá para mí el mejor momento de la carrera, aunque tiene su punto agridulce porque se supone que un McLaren no debería tener que esforzarse para pasar a un Sauber.

En suma, que la carrera de Montmeló 2018 es más cansina que emocionante, como también es cansino, o quizá sería más exacto decir: cansado, el tono de Fernando Alonso cuando se muestra harto de las especulaciones de los periodistas, de la supuesta pena que da por no conseguir mejores resultados.

-Hay muchos pilotos en la parrilla, el setenta y cinco por ciento, más jodidos que yo, gente capaz que nunca ha ganado ninguna carrera. Corredores tan valiosos como Carlos Sainz que ni siquiera han subido todavía al podium.

Cierto, los hay que están más jodidos que Fernando Alonso, pero eso no significa de ningún modo que él esté contento, logre sentirse contento. Me pareció notarlo gastado: el ritmo que se está metiendo de correr tantos fines de semana seguidos al mezclar la F1 con la Resistencia, de un modo u otro tiene que pasar factura.

Se me cerraban los ojos. Y cuando volví a abrirlos, todo había terminado. Hamilton primero y aumentando su ventaja, Vettel desilusionado, Bottas siempre agradecido pero cada gran premio un poquito más harto, Ricciardo desdibujado…

Volví a cerrar los ojos. El próximo GP es el de Mónaco. Allí tampoco se puede adelantar, pero al menos está el ambientillo del principado. Bostezo. Me aburro. Pido

otro burbon, por favor.

Vaya muermo.

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