Ya sé que él, Fernando Alonso, está hecho de una pasta especial, extra especial, pero si yo fuera él, por un proceso de metempsicosis me convirtiera en él, creo que no correría en el Gran Premio de Austria de la semana que viene.

Si yo fuera él, no me retiraría de la F1 definitivamente, porque el talento está ahí, pero si me retiraría temporalmente, hasta que aparezca un coche que esté a la altura mínima necesaria: un Renault parece mucha mejor opción ahora mismo que un McLaren.

Fernando Alonso está haciendo un esfuerzo titánico, para combinar el Mundial de Resistencia con el de Fórmula1, pero ¿merece la pena tanto desgaste -físico y emocional- si el McLaren no tiene realmente ninguna posibilidad?

Si yo fuera Fernando Alonso sugeriría a Zak Brown que pusiera a otro piloto en mi lugar, hasta que le monoplaza estuviese en condiciones -si lo llega a estar- y me centraría en el Mundial de resistencia.

Claro que soy consciente de que habrá contratos, responsabilidades, dinero (mucho dinero quizá), pero como dice la sabiduría popular: “Más vale ausencia necesaria que presencia precaria”.

Ha sido triste, desolador, ver hoy al bicampeón mundial, al flamante vencedor de Le Mans, al volante de un coche que ni siquiera podía adelantar al segundo piloto de Sauber.

Y si fuera Eric Boullier: dimitiría, sin que fuera necesario despedirme. El responsable, el que recibe el coche y le da el visto bueno, o debería, es él; y es evidente que lleva muchos años haciendo su trabajo fatal.

Por lo demás el Gran Premio de Francia no ha estado mal, con un magnífico, en clasificación y en carrera, Carlos Sainz; tiene madera de campeón ese chaval.

La Fórmula1 es un corsé demasiado estrecho y lleno de ballenas, mucho más bonita y apasionante fue la carrera de Le Mans, las maravillosas 24 horas de Le Mans.

 

Tigre tigre.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

uno + 15 =