He estado en un tris de titular este artículo de fin de temporada de la F1 llamando abuelos a los dos protagonistas: el abuelo Alonso derrota al abuelo Massa, pero al final he preferido el respeto a hacerme el gracioso. Aunque eso es lo que ha sucedido.

Tras el Gran Premio de Brasil, en el que Massa consiguió acabar la carrera antes de Alonso, había ganas de venganza y revancha. Y Fernando Alonso lo ha hecho magníficamente en el Gran Premio de Abu Dhabi: dos puntitos para el mundial, que acrecientan su ventaja sobre el rookie de su equipo, el cachorro Vandoorne, pero sobre todo terminar justo antes de Felipe Massa.

Y es de reseñar y por ello estamos escribiendo estas palabras, que ambos tienen prácticamente la misma edad, dos meses más joven es Fernando que Felipe, pero mientras el segundo se retira y deja a un mediomanta como Lance Stroll de primer piloto en Williams, el primero, el nuestro, el Matador Fernando Alonso, casi parece que estuviera empezando, pues está lleno de futuro, e incluso sueña con volver a proclamarse campeón del mundo la próxima temporada, o la siguiente.

La edad está en el corazón y el de Fernando Alonso, a pesar de los años de frustraciones y sufrimientos, de los reveses de la suerte y de las zancadillas de sus enemigos y falsos amigos, parece mantenerse intacto; o al menos suficientemente vivo.

Por lo demás la carrera no ha sido gran cosa, algún adelantamiento entretenido, Hamilton sin matarse para intentar adelantar a su coequipier, que ha ganado (dejemos al chico un poco de oxígeno), y el gran Ricciardo (aún no hemos comentado las confidencias sobre su colega que ha hecho el joven Max V; lo dejamos para la semana que viene) que ha tenido que abandonar, por culpa del motor nos dicen, y lo mismo le ha pasado a Carlitos Sainz, aunque en su caso ha sido la torpeza o el error de un mecánico al colocarle una rueda.

El 2018 es ya el único gran protagonista en el Circo Liberty de la F1. Mientras tanto nos quedamos con el espíritu de lucha de Fernando Alonso, con su corazón de hombre que no se rinde mientras pueda seguir bombeando.

Brindamos por ello. Y esta vez con champán (guardamos el burbon para la primera carrera de la temporada que viene).

 

Tigre tigre.

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