“El feminismo es emancipador y por eso molesta al patriarcado”

Entrevista a Victoria Rosell, magistrada y exdiputada de Podemos por Las Palmas

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A la magistrada Victoria Rosell (@vickyrosell) estar “siempre con la Justicia, los derechos y las libertades” y denunciar cuanto no fuera justo, le ha salido a veces más caro de lo que esperaba. Basta ver la querella interpuesta por el exministro Soria, “fue una querella política puesta el primer día de campaña electoral”, las críticas vertidas a ella por su defensa a Juana Rivas o las amenazas en redes sociales por no callarse y expresar su opinión. “Estoy cansada como mujer de tanto palo”, dice. Aun así ha seguido adelante porque es de la que piensa que levantarse es la mejor forma de recuperarse del agravio y salir fortalecida.

Por eso tiene claro que si todos los poderes y los medios de comunicación fuesen feministas, el panorama no sería tan desolador. “No tendríamos este escenario, ni político ni judicial ni social. Este siglo -y nuestro futuro- puede ser el de la igualdad o el del retroceso de todo lo conquistado”, comenta a Diario16.


 

¿A la sociedad le molesta que las mujeres seamos protagonistas?

Depende del terreno pero en general molesta que seamos quienes tomamos decisiones y que seamos protagonistas en escenarios que la sociedad patriarcal considera suyos. Que ostentemos verdadero poder. El feminismo es emancipador y por eso molesta.

 

¿Cuántos de los improperios que has vivido han tenido tinte machista?

La mayoría. En mi vida personal, profesional, política. A veces disfrazados de halagos, de paternalismo. Nada que no le haya sucedido a la mayoría de las mujeres del mundo. Echas la vista atrás y tienes conciencia de que desde la adolescencia, casi la niñez, has vivido diversos grados de violencia machista, desde la más sutil a la más bestia.

 

Más de una vez te han etiquetado mujer de carácter y “armas tomar”. ¿Por qué a una mujer se le dice mandona y a un hombre se le reconoce carisma?

Conozco tantas mujeres sin carácter como jueces sin ideología: ninguna. Serían personas incompletas. Hay un mensaje evidente en ese prejuicio, que es el deseo de sumisión, de dependencia. Decimos que queremos jueces independientes y mujeres independientes, pero en esa independencia hay una pérdida de poder de quien ostenta la hegemonía, que en realidad quiere lo contrario, para perpetuar la injusticia de sus privilegios, incluso la impunidad de sus violencias o de sus ilegalidades, en todas sus escalas.

“He visto a mujeres y niñas devastadas, agredidas, violadas o traficadas con más sentimiento de culpa y vergüenza que su agresor

 

Hay quien cree que los hombres de izquierdas vienen con el feminismo puesto de serie y sin embargo el día a día demuestra que no es así. El patriarcado está omnipresente…

En mi opinión, si alguien no es feminista no puede considerarse progresista. Puede ponerse una etiqueta, claro, pero no será real. Rosa Luxemburgo decía que quien es feminista y no es de izquierdas carece de estrategia; quien es de izquierdas y no es feminista, carece de profundidad. La esencia del feminismo es la igualdad. Y es una cuestión de derechos humanos tal y como lo dijo la Convención sobre la Discriminación contra las Mujeres.

 

¿El exministro Soria es un macho de manual?

No hace falta que yo diga nada, con sus actos dio sobradas muestras de prepotencia, de clasismo, de homofobia, de machismo. Todo ello está publicado. Hace 20 años dijo de Jerónimo Saavedra que perdía aceite, cuando fue alcalde dijo que iba a limpiar Las Palmas de inmigrantes. En campaña electoral tenía una actitud violenta, en un debate en televisión otra candidata le dijo que la estaba intimidando. Es lo contrario de lo que yo creo que debe ser un representante público, porque la igualdad no es un desiderátum ético, es un principio constitucional y un derecho fundamental. Si estás en contra de la igualdad, lo mismo es que el “anti sistema” eres tú.

 

El Poder Judicial le da a la maza con testosterona y con nula o muy poca perspectiva de género.

Falta mucho camino por recorrer. Muchísimo. Es paradójica la cantidad de jueces que consideran “injusta” o “parcial” la perspectiva de género. En eso llevamos mucho retraso respecto de otros países. En la revolución francesa el juez debía ser la “boca musa que pronuncia las palabras de la ley”, según Montesquieu. Pero un poder judicial constitucional debe contextualizar sus decisiones en la sociedad en la que vive. Si solo atiendes al texto y no al contexto, las resoluciones no son justas cuando el punto de partida no lo es. Y bastaría un ordenador para hacerlas, me das el texto del caso y te aplico la ley. El contexto es esencial. Hay que masticar despacio una frase maravillosa del Tribunal Constitucional en la sentencia 59/2008 sobre la Ley Integral contra la Violencia de Género cuando dijo “una agresión supone un daño mayor a la víctima cuando el agresor actúa conforme a una pauta cultural”.

 

La Justicia no ha funcionado ni en el caso de Juana Rivas ni en tantos otros ¿las mujeres estamos solas?

Quiero creer que no estamos solas. Pero sí, en el caso de Juana Rivas ha habido más prejuicios que juicios en España. Hubo un comunicado de la AMJE (Asociación de Mujeres Juezas de España) hablando de retrasos intolerables en el proceso en el que ella era denunciante, y la propia carrera judicial se nos echó encima. Pero vamos a ver, lo esencial es si Juana era una víctima de violencia. ¿Nadie quiere saberlo? Porque es determinante de todo lo demás – del bienestar de los niños, de la justificación de su huida de Italia- y aquí todo el mundo ha opinado sin conocer esa premisa. Otra vez el texto y el contexto.

 

¿Por qué se duda de la palabra de una mujer?

Por los prejuicios. Los datos desmienten el discurso de las denuncias falsas, que son más en robos o en otros delitos que en violencias machistas de todo tipo: familiar, sexual. A veces los medios hablan de víctimas de violencia refiriéndose solo a las asesinadas. Víctimas son muchísimas más. ¿Qué grado de violencia toleramos si en vida no eres creíble y es la muerte la que te viene a dar la razón, y solo entonces la sociedad se rinde a la evidencia de algo que denunciaste? Haz la prueba en tu entorno: di que hay otra víctima de violencia; luego di que está viva y ha denunciado. Comprueba cómo ha crecido el grado de sospecha entre el primer y el segundo mensaje. Recuerdo una frase brutal de una madre que denunciaba violencia contra su hija y me dijo: ”el médico de ella va a ser el forense”. He visto a mujeres y niñas devastadas, agredidas, violadas, traficadas- con más sentimiento de culpa y vergüenza que su agresor. Eso es tremendo, y es muy habitual.

 

¿Cómo puede una sociedad llamarse democrática cuando más de la mitad de su población vive como ciudadanía de segundas?

La respuesta está en tu pregunta. Sin igualdad no hay verdadera democracia.

 

¿La vida es un continuo mansplaining?

Pues no sé si tiene fin, pero yo llevo casi 20 años de jueza de instrucción y en redes sociales a diario hay hombres que no son juristas que tratan de darme lecciones de Derecho Penal. No creo que a mis compañeros magistrados les pase lo mismo, o en la misma medida.

 

Si hubieras sido ministra ¿qué leyes habrías cambiado?

¡Buf! Fui al Congreso de los Diputados (con o, por cierto) teniendo muy claro que la deriva de precarización laboral y social, y de represión y criminalización de las últimas legislaturas ha sido tal que hay mucho que corregir: la reforma laboral, la ley de enjuiciamiento criminal, la Ley de seguridad ciudadana (Ley Mordaza), la protección de denunciantes de corrupción…

Pero vivimos en una situación paradójica en la que más que hacer nuevas leyes, hay que cumplir las que ya tenemos. Tenemos un Estado que exige que se cumpla la ley pero no la cumple: las leyes y convenios de asilo y refugio, la ley de igualdad, la ley de víctimas, el Convenio de Estambul… Fíjate, el Ministerio del Interior lleva años incumpliendo las resoluciones que dictamos los Juzgados de garantías de los CIEs (Centros de Internamiento de Extranjeros); el mismo gobierno que exige el cumplimiento de la ley al adversario político no la cumple en aspectos esenciales para los derechos humanos. Y eso, al igual que la corrupción, crea una enorme sensación de injusticia, de desapego y de desconfianza en la gente.

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Es periodista, editora en @lideditorial y responsable de Comunicación y RR.PP de @juanmerodio. Además es Máster en Producción Radiofónica (RNE), Biblioteconomía y Documentación (Universidad Complutense) así como Mujer y Liderazgo (Aliter). Fue becaria Erasmus y Leonardo en Roma. Ha desarrollado su carrera durante 25 años a caballo entre el periodismo, la comunicación, la organización y presentación de eventos. Colabora con El Español, 20 minutos y Diario 16. Es madre de dos hijos y cree que el liderazgo y la defensa de los derechos y los valores sociales, en especial los de las mujeres, han de partir de uno mismo.

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