Existirá por los tiempos de los tiempos la opinión que entrenar a cualquiera de los grandes del fútbol mundial es una tarea fácil. Para nada estoy de acuerdo. Se necesitan una serie de cualidades, imprescindibles para llevar la nave a buen puerto. Y no me refiero solo a los títulos conseguidos.

En el contrato de esos técnicos debería figurar que sus obligaciones no terminan tras un entrenamiento o partido. Su trabajo también es atender correctamente a los medios de comunicación  y dejar alta la imagen del club que le paga como lo deben hacer en la labor estrictamente deportiva. Y muchos no dan la talla. Dos claros ejemplos, Mourinho y Luis Enrique. Soberbios, orgullosos y sin ninguna empatía con los periodistas, perjudicándose no solo ellos sino también a las entidades que representan.

Pero los hay que son totalmente diferentes, además de mejores entrenadores. Solo unos nombres, Simeone y Zidane. En las buenas o en las malas nunca se les ha escuchado una contestación fuera de tono. Encima son intachables en lo deportivo. Tenemos a un Simeone que hasta desde la cama debe continuar animando a sus hombres. El argentino es un psicólogo en potencia. Capaz de mantener al ciento por ciento a sus jugadores de principio a fin, convenciendo a muchos que, incluso, son mejores de lo que realmente son. Todo un ejemplo el Cholo.

Y luego está Zidane, cuyo nombre hoy continúa en la boca de todos. Bueno, lo que se dice todos, no, pero casi. El francés puede ser todavía considerado un neófito en el banquillo. Pero vaya carrera que lleva. Es uno de los hombres de la consecución de la Liga, la treinta y tres como treinta y tres eran los años que tenía cuando anunció su retirada como jugador.

Porque teniendo como tiene la mejor plantilla que un entrenador puede soñar, ha sabido manejarla como si ya contara con la experiencia, por ejemplo, de un Ancelotti. Salvo unas cuantas salidas del tiesto que no llevaron la sangre al río, todos los jugadores han admitido las decisiones de su entrenador. Que los hechos demuestran, no estaba nada equivocado. De otra forma sería imposible que el noventa por ciento de la plantilla haya llegado a finales de mayo en la forma en que se encuentran  ¡FeliZidanes, Zizou!

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 × cinco =