Las amistades peligrosas del ex presidente socialista Felipe González han llegado a Ferraz en el peor momento posible, a un paso de las elecciones generales del 26-J y con todas las encuestas augurando el temido ‘sorpasso’ de Unidos Podemos al PSOE como principal fuerza alternativa a la derecha. Aunque el secretario general del partido, Pedro Sánchez, apenas tardó unas horas en mostrar su apoyo a González asegurando que el expresidente del Gobierno “consolidó la democracia” y “trajo las libertades” a España, en ningún momento hizo mención a lo que le preguntó una periodista sobre la intermediación directa de González ante un genocida presidente africano para impulsar el negocio petrolero de su amigo hispano-iraní con varias decenas de sociedades afincadas en paraísos fiscales, como ha desvelado El Mundo.

Silencio. Como mutismo absoluto es el que también sigue guardando Ferraz pese a que a comienzos de este mes de mayo el responsable de Estrategia y Comunicación del Comité Electoral del PSOE, Óscar López, prometió sin dudarlo que Felipe González daría las “explicaciones oportunas” sobre un vídeo de apoyo expreso al citado empresario hispano-iraní investigado por fraude fiscal que aparece en los conocidos papeles de Panamá. A día de hoy, Felipe González sigue guardando un absoluto mutismo. El mismo que expresa el PSOE cuando se le pregunta por este asunto una vez conocida la intermediación del ex líder socialista ante el presidente africano de Sudán del Norte condenado por crímenes de lesa humanidad.

“Sobre Felipe González solo tengo que decir lo que saben millones de españoles”, dijo Pedro Sánchez cuando recordó que el ex presidente del Gobierno “trabajó por que España formara parte de la UE” y está “defendiendo la libertad de los presos políticos en Venezuela”. Sí, Venezuela es uno de sus objetivos prioritarios como intermediador “de paz”, pero nada se dice de sus mediaciones para amigos empresarios ante presidentes genocidas como el de Sudán del Norte.

Con la misma celeridad con que la plana mayor del PSOE, con su secretario general a la cabeza, Pedro Sánchez, apoyó en su momento la defensa de las libertades en Venezuela que hizo sobre el terreno el ex presidente del Gobierno Felipe González, también ha guardado un clamoroso silencio y una llamativa distancia con la noticia adelantada por El Mundo en la que se muestra una carta rubricada en septiembre de 2009 por el propio González y dirigida al genocida presidente de Sudán del Norte, Omar Al-Bashir, condenado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y lesa humanidad, en la que le pide su colaboración con el empresario hispano-iraní Massoud Zandi, amigo personal del ex presidente socialista que tenía previsto asentar en el país africano su empresa petrolera Star Petroleum, de la que es socio también el presidente de Prisa, Juan Luis Cebrián, como certifican los ya famosos papeles de Panamá.

El expresidente González mediaba con esta carta por su amigo Zandi por la adquisición de un yacimiento de petróleo en Sudán por parte Star Petroleum, una empresa petrolera con sede en Luxemburgo en manos de empresarios con estrechos vínculos con el PSOE. En esas fechas, este territorio africano vivía un cruento conflicto bélico y aún no se había dividido oficialmente en Sudán del Norte y Sudán del Sur, a pesar de que ambas zonas tenían gobiernos propios. Precisamente por ello Felipe González decidió escribir sendas cartas a ambos presidentes, a Omar Al-Bashir en Sudán del Norte y al sudanés del sur, Salva Kiir.

El mutismo de Ferraz sobre los contactos de González con el condenado presidente de Sudán del Norte contrasta con la rapidez con que la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE expresó mediante un comunicado su apoyo expreso a las gestiones de González en Venezuela. En este escrito, Ferraz asegura que el Partido Socialista, “que votó a favor de una resolución europea el pasado mes de marzo en la que se pedía la excarcelación de los dirigentes políticos, insiste en que Felipe González, a lo largo de su trayectoria en la vida pública, ha demostrado siempre su pasión por defender la libertad y la democracia, valores sobre los que se sustentan los 136 años de historia socialista”.

Felipe González se despide en la carta de 2009 con “respeto y afecto” del genocida africano Omar Hassan al Bashir, que acumula tres condenas por crímenes de lesa humanidad y aún no ha podido ser detenido, y define a su amigo empresario con numerosas sociedades en paraísos fiscales como “una persona honorable, seria, trabajadora y con relaciones internacionales al más alto nivel”.

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