Fiscales especializados en la lucha contra el terrorismo yihadista de España, Francia, Bélgica y Marruecos se han reunido esta semana en Valencia para compartir información y prevenir posibles atentados. El ‘cuatripartito’, como se llama el grupo de trabajo, considera que se hace indispensable una mayor “cooperación, implicación y cohesión” de los cuatro países mediante instrumentos policiales y jurídicos que permitan “hacer frente a esta lacra”.

Los expertos participantes en la reunión de Valencia han detectado un aumento del desarrollo del terrorismo internacional con “fuertes vinculaciones con el crimen organizado”, lo que requiere una nueva forma de cooperación internacional para afrontarlo.

Los contactos de los fiscales especializados en terrorismo yihadista se han plasmado en un documento que establece ocho puntos para combatir este fenómeno transnacional. Según el ‘cuatripartito’ es preciso reforzar la investigación en el ciberespacio, el principal medio de comisión de los delitos por parte de las células terroristas y lobos solitarios. Los terroristas conocen el fuerte impacto propagandístico nacional e internacional que poseen internet y las redes sociales, su principal arma de proselitismo y comunicación.

Además, los expertos han alertado de la cada vez más frecuente radicalización de los presos por yihadismo que cumplen sus penas en las cárceles y centros de detención, por lo que creen “necesario mejorar el tratamiento penitenciario que ha de darse a los condenados o detenidos en operaciones contra el terrorismo radical”.

Los fiscales ven también con preocupación la situación de “los hijos menores de los combatientes terroristas extranjeros desplazados desde nuestros países a Irak, Siria y otras zonas en conflicto”. Se trataría de dar asistencia a estos muchachos para evitar que tras la pérdida o el abandono de sus padres se radicalicen y decidan seguir los pasos de sus progenitores en la yihad.

En el documento (firmado por Moulay El Hassan Dakí, fiscal general del Rey de Marruecos ante el Tribunal de apelación de Rabat, Fréderic Van Leeuw, procurador general de Bélgica, Nicolas Le Bris, responsable de la Fiscalía Antiterrorista de París, y Jesús Alonso Cristóbal, fiscal jefe de la Audiencia Nacional española ) se destaca la necesidad de prestar una atención particular a la recogida y valoración de pruebas en las zonas en conflicto (Siria, Irak, etc) a la hora de presentarlas contra los sospechosos en los juzgados y tribunales.

Asimismo, los cuatro países acuerdan compartir las bases de datos entre países amigos, así como la utilización de la información allí contenida en investigaciones policiales y judiciales. Se acuerda además reforzar la cooperación, especialmente en las macrocausas por delitos de terrorismo yihadista, tanto en sus “aspectos organizativos como logísticos y de tratamiento a las víctimas de atentados terroristas desde un punto de vista integral”.

Por último, se acuerda seguir dotando y reforzando a las autoridades judiciales de los medios humanos y materiales necesarios para mantener el alto nivel de cooperación existente entre los cuatro países. “Las adopción de estas conclusiones evidencia el altísimo nivel de cooperación y transparencia existente entre los cuatro países”.

Por lo que respecta a España, desde el año 2014 sigue manteniendo el nivel de alerta terrorista entre 3 y 4, lo que según fuentes policiales consultadas por Diario16 supone que no debemos bajar la guardia y seguir insistiendo en la prevención mediante el refuerzo e incremento de los servicios de inteligencia del Estado.

Los cuatro países firmantes del documento tienen en común haber sufrido en sus territorios el zarpazo del terrorismo yihadista. Francia ha registrado una auténtica oleada de atentados en los últimos tres años, al igual que Bélgica, un país que tiene un grave problema con el terrorismo fundamentalista, ya que en los guetos de sus grandes ciudades se fanatizan numerosos jóvenes. España, por su parte, ha sufrido atentados masivos como el del 11M, en 2004, y los de Barcelona y Cambrils de hace un año. Marruecos, a su vez, es una pieza clave en el puzle geoestratégico del terrorismo internacional como país musulmán que exporta a decenas de yihadistas a Europa y también a Siria e Irak para enrolarse en las filas de Daesh.

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