Este verano he acudido a los denominados Encuentros en Montánchez. En la sección “Diálogos” expusimos un documental sobre la huida de un barco completamente abarrotado de republicanos españoles con destino al norte de Argelia ( entonces colonia francesa). En el debate, un señor intervino para indicar que siempre se ha dicho que la Historia es maestra de la vida, pero parece que no queremos aprender.

En efecto, en las duras imágenes que pudimos analizar, se aprecian un elevado número de paralelismos entre la situación que vivieron los exiliados españoles en 1939 y las que están padeciendo durante los últimos meses los aspirantes a refugiados que pueblan las costas del Mediterráneo.

Son barcos que huyen atestados de gente y que como, por ejemplo, el Aquarius, encuentran dificultades para ser acogidos. En el caso que nos ocupa tuvieron que estar bastante tiempo parados sin poder bajar a tierra, pues las autoridades coloniales no les dejaban asentarse allí ( cosa muy distinta de la solidaridad con la que se acogió a miles de compatriotas en México o como sucede ahora con las oleadas de bienvenida de determinados sectores sociales).

Al igual que ahora recibieron, en general, la hostilidad de las élites políticas, mientras que la sociedad civil se desvivía por darles todo lo que pudieron ofrecerles.

También nos sorprendieron algunos discursos muy incendiarios de dirigentes de determinados partidos de derecha en el Parlamento francés: aludían incluso a exterminarlos, dejarlos en el mar, rechazar su acogida de manera determinante…. algo muy similar a lo que venimos escuchando de muchos líderes europeos ( y españoles) actuales.

El papel de la mujer es otra de las evidencias que muestran el dolor del trasterrado. Sus humillaciones, vejaciones, el dolor de las pérdidas… es una constante en ambas realidades.

Por último, nos resultó curiosa la figura del emigrante económico. En el caso de Argelia, nos encontramos con un nutrido grupo de españoles asentados allí desde comienzos del siglo XX. Habían, a su manera, prosperado, y por eso les llamaba mucho la atención que sus compatriotas, exiliados políticos, llegaran ahora, 30 años después, a perturbar las relaciones que en su vida cotidiana habían consolidado.

La Historia, maestra de la vida….

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