Esta Semana Santa he leído que hay determinadas palabras en español que no tienen una traducción literal en otros idiomas. Forman parte, al parecer, de nuestra particular forma de ser y estar en la vida y ante los acontecimientos.

Me vienen a la memoria conceptos como compromiso o crispación. Pero prefiero hoy quedarme con el de negociar. Cierto es, que cada uno tiene unos principios de los cuales le cuesta moverse (y para los que no acepta ni siquiera matizaciones). No lo es menos que, en muchas ocasiones, si queremos que algo funcione, que no se paralice, que no permanezca estancado, tenemos que ceder.

Eso no significar renunciar. Eso no significa transigir en las exigencias. Viene a decir que en el balance de lo conseguido, lo progresista es comprobar si se han producido avances o retrocesos con nuestra postura.

A lo largo de la Historia reciente hemos tenido numerosos casos de exigencias pero también de renuncias. Uno de los más paradigmáticos fue la Transición. Tan necesitada de estudio, ahora que podemos contar con la distancia prudencial en el tiempo. Tan denostada de manera precipitada o poco prudente (por no decir, con escasa profundidad) por parte de algunos. Y tan endiosada por parte de otros, fundamentalmente sus protagonistas. Unos dicen que otro mundo fue posible. Otros que las circunstancias del momento no permitieron hacer lo que les hubiera (insinúan) gustado.

Pero la verdad es que se bajaron los niveles de las exigencias y se subieron el de las renuncias. Es el momento de hacer un análisis de lo conseguido. De ver si mereció la pena.

Otro caso reciente fue la postura del PSOE ante la investidura del último Presidente del Gobierno español. Su decisión de abstenerse podría chocar con las exigencias de militantes y votantes. Sus órganos de decisión, a través del Comité Federal, pensaron que lo mejor para todos es dejar que las instituciones funcionasen. Con el paso de los meses miles de compatriotas están viendo si esa posición fue la más correcta. Sería pretencioso por mi parte hacer un somero recorrido de los avances sociales y económicos conseguidos en gran medida gracias al papel que está desempeñando en la oposición el PSOE. El tiempo dará la razón. Frente al calor del momento, la frialdad y la lectura objetiva de los datos.

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