La corrupción es el único motivo por el cual escribo. Me produce tal rechazo, que me siento impulsado a llevar a cabo una modesta tarea de difusión de algunos datos y noticias, con la esperanza de que la mayoría de los españoles, el 99%, despierten de su letargo.

España es un país de dos realidades. Desde 2014 crece el PIB, pero los resultados de esta reactivación económica solo parecen beneficiar a una minoría mientras que la desigualdad se cronifica e intensifica. En la última década, el índice de Gini en España no ha dejado de empeorar y la situación actual de las familias y las personas más golpeadas por la crisis, contradice el optimismo en torno a los principales datos macroeconómicos. Hay dos España, el 99% víctimas en mayor o menor medida, de ese uno por ciento con una avaricia desmedida. Desde 2014, crece el PIB, pero los resultados de esta reactivación económica solo parecen beneficiar a una minoría.

Pareciera que los grupos económicos se encuentran satisfechos de la labor llevada a cabo por sus servidores, si nos atenemos a incremento en las remuneraciones del señor Juan Rosell, presidente de la CEOE. En su caso, la subida como consejero de Gas Natural Fenosa, tercera empresa eléctrica en España, ha llegado en 2015 y supera los dos dígitos. El año pasado, la eléctrica pagó a Rosell un total de 208.000 euros brutos, lo que supone un incremento del 64% con respecto a los 127.000 euros de 2014. Este sujeto es uno de los principales impulsores de la reforma laboral que ha degradado las condiciones de vida de millones de españoles, al mismo que por su aplicación, durante la pasada legislatura, Según un estudio de CCOO los salarios se devaluaron en España un en torno al 15%.

Si se compara con el resto del mundo, España, con 764 euros en 14 pagas, figura en el decimoséptimo lugar, por detrás de países de la eurozona como Eslovenia (791) o Chipre (855) y todavía muy lejos de los que encabezan la tabla: Luxemburgo (1.923); Australia y Nueva Zelanda (1.896 y 1.633 respectivamente), según el ránking elaborado por Datosmacro.com, en el que se observa que el sueldo mínimo de Irlanda, Holanda y Bélgica, Reino Unido, Francia y Alemania duplica al español. Estos datos son públicos y no están ocultos, excepto por la maquinaria mediática al servicio de los que siguen acumulando más allá de la lógica histórica de los conflictos sociales. En España, el porcentaje de trabajadores que cobran un sueldo inferior al SMI ha crecido durante la crisis en 4,3 puntos porcentuales: en 2008 era un 8,8%, porcentaje que en 2014 ya había subido hasta el 13%, lo que da idea de la devaluación salarial. Con registros del año 2015, casi seis millones de personas, en concreto 5.960.597, lo que representaba un 34,3% de los asalariados, se encontraban en esos salarios, o cobraron menos de 6.791 euros al año. Tal situación supone en torno a 760.000 personas más que en 2007. En un periodo en el que en España se perdieron dos millones de asalariados.

Para completar la base documental, el Informe de Intermon-Oxfam: “Una Economía para el 99%”, publicado el 16 de enero, ofrece como conclusión que la Economía de España crece, pero deja fuera a las personas vulnerables. Esto implica que no nos desarrollamos como comunidad. En términos de la sociedad global, tan sólo 8 personas tienen tanto como la mitad del mundo, es decir, 3.600 millones. En el caso de nuestro país es aún peor.

Según ese Informe, “España sigue siendo el segundo país de la Unión Europea donde la desigualdad, desde que estalló la crisis, ha seguido aumentando a pesar de los últimos años de crecimiento económico. Este continuo aumento de la desigualdad se debe a una concentración de la riqueza en menos manos. En el último año, hay 7.000 nuevos millonarios en España, y la fortuna de tan sólo 3 personas equivale ya a la riqueza del 30% más pobre del país, es decir, de 14,2 millones de personas. Mientras en 2015 este 30% más pobre vio reducida su riqueza en más de una tercera parte (-33,4%), la fortuna de las tres personas más ricas del país aumentó un 3%. Son dos años seguidos de crecimiento económico en nuestro país (2014-2015) y también de recuperación de los beneficios empresariales, aunque tan sólo los altos directivos y la retribución de los dividendos para los accionistas parecen sacarle provecho. La brecha de ingresos se ha profundizado en España al tiempo que los salarios más bajos se han desplomado desde el principio de la crisis. Entre 2008 y 2014, los salarios más bajos cayeron un 28% mientras los más altos apenas se contrajeron. En 2015 llegamos a un nivel en el que la remuneración del ejecutivo con el salario más elevado multiplicaba por 96 la del trabajador promedio en las empresas del Ibex 35, y por 51 en el total de las empresas cotizadas. Mientras los beneficios de las grandes empresas han recuperado los niveles anteriores a la crisis, una de cada cinco personas en edad de trabajar no encuentra empleo. Y quienes lo encuentran, lo hacen en condiciones de alta precariedad mientras los salarios siguen 9 puntos por debajo de los niveles alcanzados en 2008.”

Con este panorama, algunos patriotas de himno y nostalgias de cara al sol, siguen defendiendo un modelo que, no lo duden, puede ser sustituido por otro tan productivo o más, mucho más equitativo y justo en el reparto del esfuerzo y, como no podría ser menos, con mejores recompensas para el 99% de la población. Eso es más que la promesa de que sigan siendo saqueados.

Le recuerdo que todo depende de usted. Sólo basta con que lo crea.

 

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