Foto de Óscar Soto.

El escritor sevillano Jose Acevedo revela sus inquietudes creativas pero también las sociales. El autor, que está siendo publicado en varios países de América, cuestiona que la literatura se convierta en un arma de convalidación del poder, también respalda las luchas de los pensionistas y asegura que “hoy todos tenemos motivos más que suficientes para levantar la voz”.

 

¿Qué significa para Jose Acevedo publicar en Estados Unidos?

Publicar en Estados Unidos es abrir un nuevo y amplio espacio de comunicación. La literatura debe ser eso, la posibilidad de comunicarnos y de compartir con otras personas, sin importarnos dónde se encuentren, porque, en el fondo, los problemas que nos acontecen hoy día son comunes en la mayor parte de nuestras sociedades. Además de la posibilidad de compartir, no sé si será “el comienzo de una nueva amistad” con la literatura, eso espero. Como persona optimista que soy, entiendo que publicar más allá de nuestras fronteras es un paso importante para el reconocimiento dentro de ellos. Los españoles somos así, necesitamos un reconocimiento exterior para valorar lo que es nuestro.

 

Hay autores españoles, como Enrique Vilas-Matas, que tienen más resonancia en Francia o en países de América. ¿No teme que ese sea su caso o eso le da igual?

La literatura no debe tener etiquetas, nacionalidades, fronteras. Más allá de la escritura localista, solamente preocupada por cuestiones de un lugar y un momento determinado, entiendo, como persona y escritor, que las realidades que nos acontecen son comunes más allá de que estemos en España o en Francia o en Estados Unidos. Posiblemente lo que escribo vale para cualquier lector o lectora, aunque se encuentre a miles de kilómetros. Y como esto es lo que pienso, me da lo mismo que mi público se encuentre en un lugar u otro. Sí sé que en alguna parte debe encontrarse.

“No estoy dispuesto a entregar mi libertad creativa al servicio del poder”

 

¿Cómo es su proceso de escritura?

Suelo ser una persona de escritura rápida, pero siempre después de un proceso mental de maduración de la historia. Puedo llevarme un mes, dos meses, o los que sean, creando mentalmente el desarrollo narrativo que quiero contar, viéndola en detalle, situando una localización, unos personajes. A partir de ahí, solamente necesito un cuaderno y un bolígrafo para soltar todo eso que he ido construyendo mentalmente. Un vez escrito a mano, solo es cuestión de llevarlo a un formato electrónico sin más. Lo que salió en primer lugar, sin cambios, ni correcciones. Una literatura del instante, de la primera idea, del momento, porque, posiblemente, esa historia así contada fue lo primero que pensé. Es la que me vale.

“Los españoles somos así, necesitamos un reconocimiento exterior para valorar lo que es nuestro”

 

Mucho se viene hablando de que estamos viviendo censura en el arte. Específicamente en la literatura, algunos estudiosos han vuelto a cuestionar el tema de Lolita de Nabokov. ¿Usted cree que atravesamos una época de correctismo literario?

Hoy cuestionamos todo menos lo que debemos cuestionarnos realmente. Estamos marcados e influenciados por las ideologías, pero también censurados por ella. La creación es la creación, entiendo que podemos decir lo que nos dé la gana, simplemente contamos historias que ocurren o pueden ocurrir a nuestro alrededor. ¿Por qué la creación debe ser “políticamente correcta” cuando la sociedad y los valores que imperan en ella no lo son? Es una pura hipocresía que no comparto. Lo correcto y lo incorrecto nos lo dice nuestra propia conciencia ética, nunca una institución de poder, se llame política, económica o religiosa. Eso sería perder mi libertad creativa al servicio del poder, esclavismo.

 

¿Se han rebelado los abuelos en España?

Parece ser que en nuestro país algo quiere cambiar, para bien. Llevamos muchos años en silencio soportando que nos desahucien, que nos roben, que pisoteen nuestras libertades, todo en nombre del interés general, de nuestro país. Pero no se han dado cuenta que esa ciudadanía silenciosa también puede levantar la voz: la levantan las personas mayores, que durante la crisis han soportado con sus míseras pensiones, la desgracia del desempleo de sus hijos y nietos; la levantan las mujeres, asqueadas de que pisoteen sus derechos; solamente hace falta que el resto de la sociedad, los jóvenes, con una tasa de desempleo entre ellos que es vergonzosa, hagan lo mismo. Por qué no los funcionarios, los autónomos, los extranjeros… Todos tenemos motivos más que suficientes para levantar la voz, que no nos engañen otra vez.

 

Metamorfosis y otros relatos
Jose Acevedo
Carena
474 páginas
19 €

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