Foto: ©Nika Jiménez

Espido Freire (Bilbao, 1974) es una de las escritoras españolas más reconocidas nacional e internacionalmente. Debutó con la novela Irlanda en 1998, obra distinguida con el Prix Millepages de los libreros franceses, y en 1999 fue reconocida con el Premio Planeta por su novela Melocotones helados, convirtiéndose en la persona más joven en recibir el galardón hasta la fecha. También ha recibido otros galardones literarios como el Ateneo de Sevilla (Soria Moria, 2007) o el Premio Azorín (La flor del norte, 2011).

Espido, escritora polifacética, ha escrito novela, ensayo, teatro, poesía y relato corto. Licenciada en filología inglesa, también ha trabajado como traductora y profesora de creación literaria y colabora de forma asidua con medios como las revistas Objetivo Bienestar, Harper’s Bazaar y Mujer Hoy, el canal de televisión #0 o Cadena Ser.

Feminista convencida, relatos suyos han sido recogidos en antologías femeninas como Vidas de mujer (1999), Lo del amor es un cuento (2000) o Ser mujer (2000), además de formar parte del colectivo artístico Hijos de Mary Shelley, desde donde se organizan eventos y homenajes tanto a la autora de Frankenstein como a su madre, Mary Wollstonecraft, pionera del sufragismo.

«ME INTERESA LA PARTE OSCURA DEL SER HUMANO, AQUELLO DE LO QUE NO SE HABLA POR VERGÜENZA, POR TABÚ»

 

¿De todas las actividades relacionadas con la cultura y la literatura que llevas a cabo cuál dirías que es la más gratificante (escribir, impartir cursos literarios, trabajar en radio y televisión…)?

Escribir, sin ninguna duda. Sobre todo ficción, en especial relatos. Y leer. Todo lo demás surge de ahí.

Como escritora, ¿qué temas te interesan especialmente, sobre qué te surge escribir?

La parte oscura del ser humano. Aquello de lo que no se habla por vergüenza, por tabú o porque ni siquiera encontramos palabras para definirlo. En realidad, todos mis textos hablan de una manera u otra de ello.

¿Qué es para ti el feminismo y cómo de importante es en tu vida y en tu obra literaria?

Desde que recuerdo he tenido la certeza de que hombres y mujeres tenemos los mismos derechos. Así me han educado y así he crecido, con cierta extrañeza porque otras personas no opinen lo mismo o se comporten conmigo y con otras mujeres de manera diferente. De manera que cada vez que he tenido ocasión, he reclamado o reivindicado esa igualdad. Respecto a mi obra, obviamente eso se refleja en lo que escribo, y en mi interés por la psicología y por los personajes femeninos. Es mi universo, mi propia vida.

«DESDE QUE RECUERDO HE TENIDO LA CERTEZA DE QUE HOMBRES Y MUJERES TENEMOS LOS MISMOS DERECHOS. ASÍ ME HAN EDUCADO Y ASÍ HE CRECIDO»

En tu libro Quería volar, cuando comer era un infierno (2014) abordas desde tu propia experiencia personal el tema de los trastornos alimenticios, ¿hasta qué punto crees que este tipo de desórdenes están ligados al machismo y al hecho de vivir en una sociedad que sigue valorando mucho a las mujeres por su apariencia?

Hasta un 90 % de los enfermos de trastornos de la alimentación –varía en función del trastorno– son mujeres. Dado que es una enfermedad multifactorial, y que aparece sobre todo en lugares donde el bajo peso y la modificación del cuerpo femenino se generalizan, es obvia la relación. El entorno y el canon de belleza actual resultan clave para que aparezcan de manera casi epidémica esas enfermedades.

¿Existe desigualdad de género en el mundo de la literatura? ¿Crees que hay una falta de mujeres en el canon literario actual?

Somos muy visibles pero no accedemos al canon. Y los estudios afirman que continuamos siendo clara minoría en todos los géneros literarios, en torno al 20 %.

¿Crees que el público general y la crítica leen –y juzgan– igual una novela escrita por un hombre que una escrita por una mujer?

Desconozco si las juzgan igual, pero sé que la mayor parte de los lectores masculinos continúan mostrando reparos a la hora de leer obras protagonizadas por mujeres. Las compran –no siempre para ellos– y en general no les importa que la autora sea una mujer, pero siguen buscando historias masculinas. Eso no parece haber cambiado en los últimos años. Las mujeres parecen mostrar una mayor flexibilidad a la hora de leer libros de géneros y con protagonistas diversos.

«CADA VEZ QUE HE TENIDO OCASIÓN, HE RECLAMADO O REIVINDICADO LA IGUALDAD ENTRE MUJERES Y HOMBRES»

En tus dos últimos libros, Llamadme Alejandra (Premio Azorín, 2017) y La flor del norte (Planeta, 2011) das voz a dos mujeres relevantes de la historia como son la zarina Alejandra y la infanta Cristina de Noruega, ¿crees que es necesario hacer más trabajo de genealogía y redescubrimiento de la vida y obra de mujeres que han quedado en el olvido como ellas?

Mucha novela histórica recupera figuras femeninas en la actualidad, y eso es muy interesante. Lo es por encontrar una mirada y una voz más fresca y por la propia novedad que eso supone. Otra cosa es la calidad literaria o incluso el enfoque histórico que se les dé. En mi caso, las dos eran mujeres con una psicología compleja y circunstancias extremas, documentadas en el caso de Alejandra, y fabulada en el caso de Kristina.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente? ¿Hacia dónde se dirige Espido Freire?

Quisiera tener más claro hacia dónde me dirijo… pero de momento solo tengo claro en qué estoy trabajando. Corrijo mi próxima novela, y estoy en un proyecto juvenil. Como casi siempre, trabajo en dos proyectos a la vez. Funciono mejor así.

«UN 90 % DE LOS ENFERMOS DE TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN SON MUJERES. EL ENTORNO Y EL CANON DE BELLEZA ACTUAL RESULTAN CLAVE»

 

CUESTIONARIO BREVE

 

Una referente feminista.

Naomi Wolf.

Un libro escrito por una mujer que no te canses de recomendar.

Cumbres borrascosas, Emily Brontë.

Un libro sobre feminismo que te haya abierto los ojos.

El segundo sexo, de Simone de Beauvoir. Me lo recomendó mi profesora de filosofía cuando tenía 16 años y ya no hubo vuelta atrás.

Una escritora contemporánea por la que sientas predilección.

Muchas. Española, Marta Sanz, por ejemplo. Extranjera, Amélie Nothomb.

Una autora que haya influido decisivamente en tu forma de escribir.

Teresa de Jesús.

«LAS MUJERES ESCRITORAS SOMOS MUY VISIBLES PERO NO ACCEDEMOS AL CANON. CONTINUAMOS SIENDO CLARA MINORÍA EN TODOS LOS GÉNEROS LITERARIOS»

El libro que estés leyendo ahora mismo.

¿Ahora mismo? Acabo de finalizar un breve ensayo de Umberto Eco sobre Víctor Hugo.

El libro que te hubiera gustado escribir.

Hamlet. Cumbres borrascosas, ya mencionado.

El libro que has escrito del que estés más orgullosa.

Quería volar me ha permitido ayudar a muchas personas. Eso produce un orgullo personal mucho mayor que el literario.

Una mujer que te haya marcado.

Mi maestra de 4º de EGB, Sor Mercedes. Una Hija de la Caridad que me dio el consejo de que leyera sin preocuparme de nada más, ni siquiera de estudiar, que todo lo que podía aprender estaba en los libros.

Un fragmento de un libro tuyo.

Quizás el inicio de Melocotones helados:

«Existen muchas maneras de matar a una persona y de escapar sin culpa…».

 

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