Por mucho que se insista desde el Poder y desde los poderosos y sus voceros España no va bien, va francamente mal. Y lo que es peor, la desesperanza, el miedo al futuro, la certeza de que nuestros hijos vivirán peor que nosotros, se ha instalado en el imaginario de los españoles. Y lo ha hecho para quedarse.

Y es que las cifras son tozudas. Así, en primer lugar, si en el año 2007 el 30 % de los empleos a tiempo parcial eran involuntarios, es decir eran desempeñados por personas que en realidad desearían un empleo a tiempo completo, en el año 2017 ese porcentaje ha crecido al 60 % del total. Al mismo tiempo, de cada 10 contratos indefinidos firmados, nada más y nada menos que cuatro son a tiempo parcial. Es decir, como consecuencia de las sucesivas reformas laborales, se han extendido como algo común modalidades laborales baratas e inestables. Empleo pues de baja calidad. Al mismo tiempo, desde el 2009 los salarios han perdido más de 7 puntos de media de poder adquisitivo, y los niveles más bajos cerca del 15 %. La conjunción de sueldos reducidos y la proliferación del empleo a tiempo parcial hace que casi la mitad de la población asalariada cobre menos de dos veces el salario mínimo interprofesional en términos brutos. Tal vez por ello, en España el 14,1 % de los ocupados, según Alberto del Pozo, pueden ser considerados pobres, ocupando el tercer lugar del ranking europeo, y sólo por detrás de Rumania y Grecia. Al mismo tiempo, el 21,6 % de la población española está en situación de pobreza, porcentaje que aumenta al 26,6 % si se añade el riesgo de exclusión social. Marca España.

Como también es y en relación a lo anterior, lamentablemente Marca España, que, según las cifras del Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza, un tercio de los menores españoles de 16 años viva en riesgo de pobreza infantil. En total son 2,1 millones de niños. Y de ellos, 375.000 viven en situación de pobreza extrema, con dificultades para acceder a alimentación, calefacción o luz.

Mientras, si a España y a la mayoría de los españoles, les va mal, hay unos pocos a los que les va francamente bien. Así, desde el inicio de la crisis, el número de millonarios en España ha crecido un 76 %, y se ha disparado la riqueza que acumulan. En concreto, según el informe Mundial de riqueza de la consultora Capgemini, el patrimonio de los ricos españoles ha aumentado casi un 12 % en el 2017 en relación al año anterior. Algo por cierto que ha sido una constante en toda la crisis que empezó en el 2008, y que ha llevado a que en plena crisis, con el paro disparado, el consumo de productos de lujo haya aumentado de forma notable, y que en el último año España fuese el país donde más creció el consumo de esos productos.

En definitiva, la brecha social, la divergencia social, no hace otra cosa que aumentar en España. Y mientras, por supuesto, los poderosos fijan la agenda del debate en cualquier cosa que desvíe la atención de esa situación, en cualquier cosa que mantenga alejado el foco de una realidad en la que al común de los españoles no les va bien. Y sin duda, por incomparecencia del contrario, lo están consiguiendo.

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