Esta semana, el Banco de España ha hecho pública su Encuesta Financiera de las Familias. En este informe hay varios datos que demuestran que el optimismo del Gobierno es infundado dado que cualquier conclusión que se saque de ellos es negativa no sólo para el presente sino para el futuro del país. Esto es lo más preocupante.

Nadie podrá negar que los datos macroeconómicos han mejorado desde mediados del año 2014. El Producto Interior Bruto crece pero el PIB no da de comer, el PIB no es un factor que mejore la vida de la ciudadanía. Más bien se trata de un índice que sirve para que desde las élites se pongan cortinas de humo.

Lo mismo ocurre con los datos del desempleo o de la afiliación a la Seguridad Social, con las ratios de comercio exterior o con cualquier cosa que pueda servir de argumento para transmitir un mensaje que demuestre que las políticas del Gobierno están teniendo un resultado positivo.

Hasta ahora los informes o las publicaciones que ponían en duda el optimismo gubernamental venían de los partidos de la oposición, de ONG, de organizaciones de la sociedad civil o de entidades supranacionales a las que el propio Gobierno ponía en duda. El problema que tienen ahora Mariano Rajoy y su Ejecutivo es que la realidad ha sido revelada por el Banco de España.

En la Encuesta Financiera de las Familias se desvelan datos tan importantes como que las familias españolas han perdido un 15,8% de renta media y un 19,7% de riqueza media.

Sin embargo, el dato más significativo es el que demuestra que la crisis económica y las políticas implementadas por el Partido Popular han provocado una brecha generacional. Mientras que desde el año 2011 los menores de 35 años perdieron un 22,5% de poder adquisitivo, los mayores de 64 lo incrementaron en un 11,3%.

desde el año 2011 los menores de 35 años perdieron un 22,5% de poder adquisitivo, los mayores de 64 lo incrementaron en un 11,3%.

A pesar de que las pensiones están perdiendo poder adquisitivo por las medidas adoptadas por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social son los más mayores los que aumentan su renta. Esto se explica porque quienes han accedido a la pensión en los últimos años han sido aquellas familias que tenían un sueldo más o menos digno y que se han beneficiado de que dicha pensión la tienen los dos cónyuges.

Por el contrario, los jóvenes han sido las verdaderas víctimas de la crisis y de las políticas del Partido Popular. La pérdida de renta del 22,5% es consecuencia del desempleo crónico porque en España el paro juvenil supera el 40% y desde el departamento de Fátima Báñez no se ha hecho nada por remediar esta situación. La Reforma Laboral ha provocado que los jóvenes tengan empleos precarios y con contratos cada vez más cortos. Si a esto unimos que en este país se pagan salarios miserables es normal que la renta de las familias jóvenes esté en los niveles indicados por el Banco de España.

Esta situación nos lleva a un problema de cara al futuro ya que la precariedad del empleo y de los salarios provocada por los acuerdos entre el Gobierno y la Patronal no sólo está matando el presente a las familias jóvenes, sino que han sentenciado el futuro ya que esta juventud no está cotizando lo suficiente como para asegurarse una jubilación decente. Este hecho en un país con una población envejecida nos llevará a una situación de pobreza crónica provocada por las políticas de un Gobierno plegado a las tesis del nuevo capitalismo neoliberal.

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