Foto: Agustín Millán.

España no volverá a ser la misma que antes de la crisis. Hoy, cuando los brotes verdes parecen que por fin son una realidad, los españoles y las españolas son mucho más pobres que antes de la catástrofe económica y, de hecho, somos es el país de Europa donde más crece la desigualdad.

Todas las condiciones materiales de vida han empeorado desde mediados de la década pasada, cuando comenzó la crisis económica

El Observatorio Social de “la Caixa” ha presentado las conclusiones sobre las desigualdades en España. Según estas, prácticamente todas las condiciones materiales de vida han empeorado desde mediados de la década pasada, cuando comenzó la crisis económica. Sea cual sea la franja de edad considerada, muchas más mujeres que hombres carecen de ingresos propios o ganan menos del IPREM (unos 535 euros al mes). Además, frente a la idea tan extendida en buena parte de la opinión pública de que los problemas del bienestar están fundamentalmente determinados por el ciclo económico, en la etapa de recuperación posterior a la crisis, los niveles de esas condiciones siguen lejos de los que había antes del comienzo de la gran desaceleración económica.

El informe ha querido ofrecer a la sociedad española un relato sobre el bienestar material de la población. Ha analizado las necesidades sociales desde la perspectiva de las necesidades individuales: es necesario disponer de ingresos suficientes y estables, mantener un equilibrio económico-financiero que evite los problemas de sobreendeudamiento y evitar la pobreza severa.

Uno de cada cinco ciudadanos está por debajo del umbral de riesgo de pobreza

Cualquier  persona y hogar debe hacer frente a tres retos fundamentales: 

Disponer de ingresos suficientes y estables: solo si se consiguen ingresos suficientes para alcanzar un nivel de vida digno en la sociedad de referencia, se podrá asegurar que las necesidades personales y familiares están cubiertas.

Mantener un equilibrio económico-financiero que limite los problemas de sobreendeudamiento: si las familias no logran mantener un equilibrio adecuado entre ingresos y gastos, será inevitable que reduzcan su patrimonio o que contraigan deudas, y con ello aumentarán las dificultades.

La precariedad laboral y el desempleo provocan que muchas personas afronten caídas significativas de renta cada año

Evitar la pobreza severa: según este estudio es prevenir las situaciones de pobreza que constituyen uno de los principales retos sociales en los países desarrollados para mejorar las condiciones materiales de vida de la población.

España ha retrocedido posiciones durante la última década en todos los ranking que miden la desigualdad con respecto a otros países de Europa. La posición española en todos los indicadores es netamente inferior a la que le correspondería según su nivel medio de renta.

Como consecuencia de una menor dotación de recursos invertidos en el sistema de protección, España es uno de los países con menor capacidad para dar cobertura a las necesidades sociales. En nuestro país uno de cada cinco ciudadanos está por debajo del umbral de riesgo de pobreza, lo que supone una tasa muy por encima de la gran mayoría de los países de la Unión Europea, incluso de varios con menor nivel de renta que España.

Una de cada tres personas obtiene ingresos por debajo de lo que consideran necesario para conseguir un equilibro con sus gastos. Este desajuste financiero puede alimentar situaciones de estrés y ansiedad. 

En uno de cada cinco ciudadanos, la renta disponible del hogar está por debajo del umbral de riesgo de pobreza

La precariedad laboral y el desempleo provocan que muchas personas afronten caídas significativas de renta cada año, lo que genera gran inestabilidad e inseguridad económica. La crisis supuso un rápido empeoramiento en la satisfacción de las necesidades sociales más básicas. A ello se han unido las dificultades crecientes para la mejora de las relaciones sociales y el porcentaje creciente de personas que no pueden hacer frente a los consumos esenciales.

España con respecto a Europa tiene una tendencia a cronificarse los problemas de vulnerabilidad económica negativa, al ubicarse nuestro país ya antes de la crisis entre los peor situados dentro de la Unión Europea. En todos los indicadores seleccionados como representativos, retrocedimos posiciones durante la última década.

En nuestro país no ha habido mejoras claras en la intensidad protectora del sistema. Los recursos invertidos en el sistema de prestaciones son menores que en otros países. Las cuantías que se pagan quedan muy por debajo del umbral de pobreza. El informe concluye que estamos en uno de los países donde menor es la capacidad del conjunto de prestaciones para reducir la pobreza.

En nuestro país la brecha de género reduce los niveles de independencia económica y limitan el progreso de la carrera laboral de las mujeres

Umbral de vulnerabilidad y gastos mensuales

El umbral de vulnerabilidad en 2016 para una familia compuesta por una pareja con dos hijos menores de 14 años supone unos ingresos mensuales de unos 1.800 € en 12 pagas. Esta cifra es el 65% de los 2.800 € que ingresa un hogar estándar de este tipo en nuestro país.

Falta de autonomía económica: muchas más mujeres que hombres

Sea cual sea la franja de edad considerada, muchas más mujeres que hombres carecen de ingresos propios o ganan menos del IPREM (unos 535 euros al mes). En esta diferencia pesa la brecha laboral y salarial entre hombres y mujeres, así como el desigual reparto de las tareas domésticas y de cuidados.

El desequilibrio de género en la autonomía económica se da también en otros países europeos, aunque en distinta medida: en Dinamarca, Suecia y Finlandia apenas se registran diferencias entre hombres y mujeres, mientras que estas son notables en, por ejemplo, Bélgica, Alemania o los Países Bajos.

Para acortar el riesgo de pobreza, deben mejorar las condiciones laborales, además de aumentar la cobertura y la adecuación de las prestaciones

Las condiciones materiales de vida empeoran en España

Prácticamente todos los indicadores seleccionados para medir el estado de las necesidades sociales en la dimensión de las condiciones materiales de vida han empeorado desde mediados de la década pasada. Esta pauta de cambio refleja una importante reducción de los niveles de bienestar en la sociedad española, sin que los tímidos avances registrados en el corto período de recuperación económica desde el final de la pasada crisis hayan logrado revertir esas pérdidas.

Incidencia de la pobreza

En uno de cada cinco ciudadanos, la renta disponible del hogar está por debajo del umbral de riesgo de pobreza, lo que supone una incidencia del problema muy por encima de la gran mayoría de los países de la Unión Europea, incluso de varios con un menor nivel de renta que España. La crisis hizo que creciera drásticamente el número de hogares sin fuentes regulares de ingresos, por el progresivo agotamiento de las prestaciones por desempleo.

Una de cada tres personas obtiene ingresos por debajo de lo que consideran necesario para conseguir un equilibrio con sus gastos

Inestabilidad económica

La precariedad laboral y el desempleo han producido un número importante de situaciones en las que muchas personas (entre el 10 y el 15% del total) afrontan caídas significativas de renta cada año, lo que genera una gran inestabilidad e inseguridad económica. Los bajos ingresos y su inestabilidad dificultan considerablemente los procesos de autonomía personal en más de una cuarta parte de las personas mayores de 25 años. En nuestro país la brecha de género reduce los niveles de independencia económica. Por ello el informe incide en la urgencia de la adopción de reformas que eliminen los obstáculos que limitan el progreso de la carrera laboral de las mujeres.

La recuperación económica no está trayendo recuperación social

De la evolución de las cifras aportadas por el estudio en el largo plazo, se deduce que la reactivación de la economía, aunque puede reducir las dificultades para obtener ingresos suficientes y estables, no lo logrará por sí sola. Para acortar el riesgo de pobreza, deben mejorar las condiciones laborales, además de aumentar la cobertura y la adecuación de las prestaciones dirigidas a grupos sociales actualmente poco protegidos.

El 14% de la población española lleva más de tres años en situación de pobreza

Insatisfacción, estrés y ansiedad

Otro exponente de la emergencia de nuevas necesidades ligadas a las condiciones materiales de vida es el creciente grado de insatisfacción económica en la sociedad española. Casi una de cada tres personas obtiene ingresos por debajo de lo que consideran necesario para conseguir un equilibrio con sus gastos. Este desajuste puede alimentar situaciones de estrés y ansiedad.

Falta de equilibrio financiero

Más de un tercio de la población tiene dificultades para llegar a fin de mes. Un porcentaje similar vive en hogares que reducen sus ahorros regularmente. Que un segmento significativo de la población tenga problemas para conseguir un equilibrio entre lo que gasta e ingresa no solo afecta a su futura situación económica, sino al propio balance financiero de la sociedad española, lastrada por el excesivo endeudamiento.

Necesidades materiales elementales en aumento

La crisis supuso un rápido empeoramiento en la satisfacción de las necesidades sociales más elementales, acentuándose los problemas en los equipamientos de la vivienda y consumos básicos como un rasgo característico de la sociedad española. En España hay dificultades crecientes de amplios grupos para mantener la participación social, y su nivel de consumo, al no poder hacer frente a los gastos más básicos.

Cronificación de la pobreza

El 14% de la población española lleva más de tres años en situación de pobreza. Existe retroceso en las condiciones generales de vida, que ha cronificado el empobrecimiento de la sociedad. El alargamiento de las situaciones de riesgo de pobreza ha afectado de manera creciente a un número relevante de hogares.

España cae en las comparativas internacionales

El deterioro general que muestra la evolución de los indicadores se revela también cuando los datos de España se comparan con nuestro entorno más próximo. En todos los indicadores seleccionados, nuestro país retrocedió posiciones durante la última década. Especialmente en la vulnerabilidad económica, al encontrarnos, ya antes de la crisis, entre los países con valores más altos. En todos los indicadores la situación de España en el ranking es claramente peor de la que debería tener según su nivel medio de renta, ya que en todos los casos ocupa posiciones inferiores a las de muchos países con menor capacidad económica.

Prestaciones sociales deficientes

España tiene una fuerte debilidad del sistema de prestaciones. Los recursos invertidos son menores que en otros países; no ha habido mejoras en la intensidad protectora del sistema, a diferencia de lo sucedido en nuestro entorno y las cuantías que se pagan quedan muy por debajo del umbral de pobreza. No es extraño que España sea uno de los países con peores resultados en cuanto a la capacidad del conjunto de prestaciones para reducir la incidencia de la pobreza.

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1 Comentario

  1. Eso se lo debemos al saqueo masivo de la peste borbonica y sus amos los usureros gansters bancarios internacionales, monopolistas planetarios del tsunami de medios de pago sin valor alguno que se atreven a llamar monedas cuando no tienen ningun valor, paa con ellos tratar de hacerse con todos los bienes reales del planeta, esclavizando y llevando a la ruina a la mayor parte de la poblacion y acumulando ellos toda esa riqueza real.

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