España 92- Francia 67 
Grandioso partido de España, que parece haber olvidado el zozobrante inicio de competición que hiciera cundir el escepticismo sobre una selección que vuelve a demostrar ser inasequible al desaliento. De nuevo una España sinfónica en la que hubo canastas para todos, liderada por un inspirado Nicola Mirotic que acabó el partido con 23 puntos, arrollaba a una débil Francia cuyas máximas estrellas decepcionaron, Gran partido de los hombres de refresco entre los que brillaron los 16 puntos del recién llegado y rutilante nueva adquisición de los New York Knicks, Willy Hernangómez. Insólita actuación de Pau, que pese a jugar un buen partido no anotaría más que cinco puntos y 8 de valoración, muy lejos de los 39 con los que destrozase a Lituania.

Tras esta exhibición, España afronta un previsible choque de semifinales ante los EEUU envuelta en una vorágine de optimismo desbordante con la tranquilidad de haber cumplido con el principal objetivo en los Juegos de Rio. Luchar de nuevo por las medallas

España se citaba en los cuartos de final con su enemigo íntimo, en lo que supondría la reedición de la semifinal del Eurobasket de Francia, en la que tras una dramática prórroga, los chicos de oro se imponían a los franceses por 80-75. Muy similares condiciones a las actuales se darían entonces. Francia llegaba a este choque tras una fase de grupos ciertamente irregular, aunque con sensaciones renovadas tras perder por tan sólo 3 puntos (100-97) y poner en serios aprietos al todopoderoso Team Usa en el último partido del grupo A. La selección francesa, siempre un rival temible, con una plantilla repleta de talento, cuenta entre sus filas con 5 jugadores NBA, como el nuevo compañero de Gasol en los San Antonio Spurs, Tony Parker o el letal alero de Charlotte Hornets y ex compañero de Rudy Fernández en Portland, Nicolas Batum. También en las filas galas algunos viejos conocidos de la afición española como Gelabale o Diot. Pese a ello, sobre el papel, los de Scariolo partían como favoritos, máxime tras la espectacular progresión competitiva demostrada en estos Juegos de Río. Superar este último escollo permitiría a España acudir a la cita con la historia metiéndose en la lucha por las medallas. Un último esfuerzo de los Gasol y compañía, que habían nadado a contracorriente todo el campeonato y no estaban dispuestos a morir en la orilla.

Sobre la cancha del Carioca 1 se alineaba el quinteto que ya podemos recitar de memoria. Ricky, Rudy, Llull, Pau y Mirotic. Decía el ilustre desaparecido seleccionador español Antonio Díaz Miguel, que es fundamental meter siempre el primer tiro del partido para coger sensaciones. España parece empeñada en estos juegos en quitarle razón, ya que como viene siendo costumbre, comenzábamos fallando los primeros lanzamientos a canasta. Del mismo modo que en el partido frente a Argentina, la buena intensidad defensiva daba espacio a que Mirotic y Rudy calentasen la muñeca. Entre los dos meterían 16 de los 19 puntos que la selección anotase en el primer cuarto. “Manos rápidas y salir corriendo” era el lema tatuado en la mente de los hispanos. Francia buscaba sin demasiado éxito a sus jugadores interiores a la vista de que la zona 3-2 española impedía a los tiradores galos encestar con comodidad. Sólo un pequeño valle en la anotación del combinado nacional permitía a los galos volver a subirse al tren del partido. Con la segunda unidad en cancha, Francia se acercaba 19-16 al término del primer cuarto.

Como viene siendo costumbre, Scariolo mantenía a los mismos hombres para comenzar el segundo cuarto. La segunda unidad enmendaba el pequeño bajón del final del primer cuarto aplicándose con energía en la defensa 2-3 sobre los interiores franceses. Willy Hernangómez y Felipe Reyes capitaneaban a un equipo que conseguía encajarle a Francia un parcial de 8 a 1. Tony Parker comparecía en el encuentro  al auxilio de los suyos, aunque poco duraría la reacción francesa, que vería como con la primera unidad de nuevo en cancha, el festival tirador de Mirotic volvía a abrir brecha en el marcador. Pau, que acumulaba gran parte de las atenciones defensivas de Francia, demostraba ser peligroso aún sin marcar y dejaba mucho espacio para que Mirotic percutiera una y otra vez sobre el aro francés. Dejándonos llevar por esta positiva dinámica se llegaba al término de la primera mitad con una cómoda ventaja para España de 43-30.

A la vuelta de vestuarios, Mirotic salía decidido a poner punto y final al encuentro, y como una apisonadora metía él solo un parcial de siete a cero que ponía a disposición de España un cómodo colchón de 20 puntos, dinamitando así la confianza de un combinado francés que no parecía encontrarle el pulso a su juego. Así fue como Francia entregaba la cuchara de un partido que parecía sentenciado a casi 15 minutos del final. Los jugadores franceses se arrastraban por la cancha mientras los nuestros se regalaban a sí mismos instantes de fantasía puramente lúdicos. En un estado de euforia que contrastaba con la depresión francesa se llegaba casi flotando al 92-67 final que metía a los nuestros en la lucha por las medallas, emulando así la gesta de ayer del equipo femenino ante Turquía. Ya no es tiempo para agnósticos. De nuevo es tiempo de creer en esta selección a la que ya no asusta nada ni nadie, ni siquiera el Dream Team.

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