José Ramón Barañano y su esposa, la periodista Ana García.

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Alfonso María Dastis, es diplomático de carrera y se nota. Y de hecho no ha tardado en profesionalizar las principales embajadas de España en el Mundo que, con gobiernos anteriores, tanto del PP como del PSOE, se destinaban a personas –principalmente hombres- cercanas a sus siglas o compromisos políticos.

Claro ejemplo de ello son los nombramientos, por ejemplo, de los nuevos embajadores de España en el Reino Unido o la India, Carlos Bastarreche y José Ramón Barañano, respectivamente. Ambos diplomáticos han desarrollado una dilatada carrera profesional al servicio del Ministerio de Exteriores español y han sabido mantenerse al margen de guerras políticas o ideológicas.

Y es que la figura de Trillo en la embajada de Londres, puesta en entredicho por su gestión como ministro en el accidente del Yak42 e incluso por su falta de dominio del idioma inglés, o la del propio De Arístegui, investigado por supuestas comisiones millonarias a cambio de obtener contratos en el extranjero, ha dañado la imagen del Cuerpo Diplomático español no sólo en nuestro país sino también en el ámbito internacional, según fuentes del Ministerio a Diario16.

Dastis lo tuvo claro. Buscaba diplomáticos de carrera con una trayectoria intachable. Veteranos embajadores que podrán pasar la prueba del algodón aunque se les analice con lupa.

Se da la circunstancia de que ambos embajadores, que están a punto de incorporarse a sus nuevos cargos en Londres y Nueva Delhi, han estado en los últimos años en excedencia, tras darse de baja voluntaria durante un tiempo para desarrollar iniciativas profesionales en la empresa privada.

Esta situación de Bastarreche y Barañano ha generado algún malestar en un sector de la carrera diplomática, según informa Europa Press, ya que se ha cuestionado que un diplomático en excedencia tenga el mejor perfil para asumir plazas tan importantes.

Aunque nunca llueve a gusto de todos, lo cierto es que el nuevo ministro, también diplomático de carrera, ha tratado de apostar por perfiles profesionales y no políticos.

Bastarreche  diplomático desde 1976, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en puestos relacionados con la Unión Europea. Fue secretario general de Asuntos Europeos y, durante ocho años (2002 a 2010), embajador representante permanente ante la UE, primero con el último Gobierno de José María Aznar y después con los de José Luis Rodríguez Zapatero.

Barañano, por su parte,  Ha estado destinado en las representaciones diplomáticas españolas en Ecuador, Austria y Marruecos. Fue subdirector general de Relaciones Económicas Bilaterales con países no europeos y director general de Recursos Pesqueros en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En 2001 fue nombrado Embajador de España en Australia y, posteriormente, inspector general de Servicios del Ministerio de Asuntos Exteriores y Embajador de España en Malasia.

El pasado lunes, el BOE ha publicado ya los nombramientos de otros embajadores de España como María Jesús Figa, en Vietnam, Álvaro Iranzo, en Arabia Saudí, Aurora Díaz-Rato, en Suiza y, entre otros, Jesús Silva, en Venezuela. La República Dominicana, por su parte, tendrá como embajador español a Alejandro Abellán, y Guinea Ecuatorial a Guillermo Antonio López. La embajada rusa tendrá en los próximos cuatro años a Ignacio Ybáñez.

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Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible.
Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre y Directora de Comunicación de HoffmannWorld y Catalina Hoffmann.

Asesora a personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública.

Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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