Si echamos un vistazo al proyecto de Ensanche de Barcelona de Ildefons Cerdà, que en el fondo es menos un ensanche que una refundación de la ciudad, podemos echarnos las manos a la cabeza si notamos en qué se despistó. Cerdà lo hizo todo bien (el trazado de las calles, la disposición de los mercados, la mesura de los diversos equipamientos que necesitaba la ciudad) menos una cosa: no existe un sistema de espacios verdes públicos. Así que mientras Cerdà está encargándose de las obras del Ensanche las fuerzas vivas de la ciudad han decidido celebrar la entrada en la modernidad con una Exposición Universal, la de 1898. Ésta va a convertirse en el origen de la concepción del espacio público en nuestra ciudad: un gran evento creado como excusa para solucionar el mayor problema urbano que tenga la ciudad en ese momento. Así la Exposición de 1898 nos legará el parque más importante que ha tenido esta ciudad: la Ciutadella, llamado así por la fortaleza que había ocupado su emplazamiento, un instrumento de represión proyectado en 1715 a costa del derribo del Barrio de la Rivera(1). Será ahí donde la ciudad construirá finalmente el gran vacío que necesita para respirar. Ese vacío que Cerdà había olvidado.

Después vendrán la Exposición Universal de 1929, que arreglará Montjuïc y parte del Poble Sec, el Congreso Eucarístico de los años 50, que arreglará parte del Paseo de Gràcia y la periferia noreste y los Juegos Olímpicos de 1992, que nos legarán la dignificación de la periferia y la apertura de la ciudad al mar. El Fòrum 2004 es el primer evento que da muestras del agotamiento del modelo al fallar en su empeño: no estrepitosamente (ahí está la Diagonal abierta para demostrarlo), pero sí había razones para disparar las luces de alarma.

Las políticas municipales presentes siguen centradas en el espacio público. La manera de proceder del último gobierno es, sin embargo, radicalmente diferente de la histórica. No se esperan grandes eventos. Pequeñas operaciones muy repartidas por la ciudad buscan un gran impacto a base de una miríada de impactos que arreglen los problemas presentes en los barrios. Y esto es nuevo. Como también es nueva la actitud a la hora de afrontar los grandes proyectos públicos a los que se enfrenta la ciudad: el Tranvía de la Diagonal y los corredores verdes(2) herederos de enterrar grandes infraestructuras como las enormes playas de vías que salían de la ciudad y de sanear los ríos que limitan la Gran Barcelona: el Besòs y el Llobregat. Estos proyectos avanzan sin ningún evento en el horizonte. Tampoco se lo necesita.

Toda esta inteligencia, este poso histórico, esta acumulación de buenas intervenciones han motivado que Barcelona sea la primera ciudad invitada de la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires. Esta Bienal, una de las más importantes del mundo, jamás había invitado a una ciudad para que se expusiese, lo que puede verse como un motivo de celebración tanto de la calidad de los espacios públicos que se han definido históricamente como del buen hacer de los gestores actuales (un Ayuntamiento de coalición entre Barcelona en Comú, PSC y ERC dirigido por Ada Colau): la ciudad está viva y se está concibiendo más verde, más sana, con un transporte público más amable y sostenible, más vivible y caminable y menos en función de los turistas: un ejemplo de ciudad donde vale la pena vivir y trabajar. Un ejemplo a escala mundial, como así han decidido mostrar los organizadores de la Bienal. Vale la pena alegrarse de ello.

 

 

1- Este barrio ocupaba cerca del 25% del tejido de la ciudad y simplemente desapareció. Los vecinos fueron realojados en la Barceloneta, primer barrio extramuros de la ciudad, y el espacio urbano resultante fue convertido en el área de batida de los cañones de la fortaleza. Todo esto es visible hoy en día si se visita el Centro Cultural del Born y su plaza aledaña (un maravilloso proyecto de Vora arquitectura).

2- A todas las escalas: ahí está la fabulosa reforma del Paseo de Sant Joan (proyecto de Lola Domènech) como ejemplo de corredor verde inserto en el centro del Ensanche que ha convertido este paseo en uno de los más agradables de la ciudad. Esta reforma fue impulsada por un equipo de gobierno anterior y esto demuestra que la nueva sensibilidad es común y está aquí para quedarse.

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Arquitecto. Construyó hasta que la crisis le forzó a diversificarse. Actualmente escribe, edita, enseña, conferencia, colabora en proyectos, comisario exposiciones y fotografío en diversos medios nacionales e internacionales. Publica artículos de investigación y difusión de arquitectura en www.jaumeprat.com. Diseñó el Pabellón de Cataluña de la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2016 asociado con la arquitecta Jelena Prokopjevic y el director de cine Isaki Lacuesta. Le gusta ocuparse de los límites de la arquitectura y su relación con las otras artes, con sus usuarios y con la ciudad.

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